El Comité Cívico de la región opositora de Santa Cruz anunció hoy que el próximo lunes iniciará una recolecta de firmas para que Bolivia conforme, con apoyo de la ONU, una Comisión Internacional contra la impunidad delictiva y la corrupción en este país.
En un comunicado, la agrupación cívica dice que espera conseguir un millón de adhesiones para que el presidente boliviano, Evo Morales, acepte crear esa comisión.
"Esta comisión fortalecerá a las instituciones del Estado encargadas de la investigación y prosecución de los actos u omisiones que se constituyan en delitos que atenten contra los Derechos Humanos", reza el texto.
El Comité cita el reciente linchamiento de cuatro policías por indígenas en el suroeste de Bolivia y el enfrentamiento de campesinos con fuerzas de seguridad en la Amazonía, que terminó con dos muertos.
Según los opositores, si Morales no "acata" la decisión, "se estaría convirtiendo en cómplice de las redes de corrupción e impunidad", que derivan en inseguridad ciudadana, crecimiento del narcotráfico, violación de derechos humanos y "persecución penal con fines políticos".
Agregan que Guatemala, el Líbano y Pakistán ya cuentan con comisiones internacionales similares, con las que han logrado "resultados favorables en la correcta aplicación de la justicia y el respeto a las garantías constitucionales".
El presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Núñez, retó esta misma semana a Morales a renunciar a la jefatura de los sindicatos de productores de coca de la región central del Chapare, que se reúnen desde mañana en la ciudad Cochabamba, para demostrar que es falsa la acusación de que es cómplice del narcotráfico.
La coca se dedica en parte a usos tradicionales de los indígenas, pero la mayoría se utiliza para la elaboración de cocaína, por lo que "es la semilla del narcotráfico", según Núñez.
El nacionalista e izquierdista Morales ha mantenido la presidencia activa de las seis federaciones de cocaleros del Chapare, con la que inició su carrera política, pese a ser jefe de Estado desde 2006.
Morales reconoció el lunes que él "no creía que era tan grande el narcotráfico, ni pensaba que (...) tenía tal poder económico", pero que ahora sabe que los traficantes de drogas "se infiltran a la estructura del Estado, no sólo en Bolivia, también en el resto del mundo".