El principal partido opositor de Jordania, el Frente de Acción Islámico (FAI), instó hoy al gobierno a que las fuerzas de seguridad no recurran a la "mano dura" contra los participantes en las protestas políticas que sacuden el país.
"Advertimos contra la política de mano dura de las fuerzas de seguridad porque ha demostrado ser inútil en los países vecinos y ha fracasado en el intento de garantizar la seguridad y la paz", indicó el grupo en un comunicado.
Estas declaraciones se producen un día después de que el primer ministro Maruf Bajit amenazara con aplicar medidas contundentes de seguridad contra los grupos radicales islámicos, a los que las autoridades acusan de haber herido a unos 83 policías durante las protestas del pasado viernes.
El FAI, brazo político del movimiento jordano Hermanos Musulmanes, condenó la agresión contra los policías, pero criticó que las autoridades no han evitado los ataques contra manifestantes pacíficos por partidarios del gobierno, ocurridos en varias ocasiones desde el comienzo de las protestas hace tres meses.
"La tarea de los organismos de seguridad no se limita a la separación de quienes ejercen su derecho de expresión y los que practican agresiones físicas y verbales, sino también a detener a los asaltantes y enviarlos a los tribunales para recibir su justo castigo", agrega el comunicado.
En cuanto a lo sucedido el pasado viernes, mientras las autoridades acusan a un grupo extremista de haber provocado la agresión, los islamista sostienen que el ataque lo cometieron simpatizantes del Gobierno jordano con la ayuda de los agentes de la policía.
El jefe del Gobierno aseguró ayer que los agresores no eran "buenos salafístas" (tradicionalistas islámicos), sino un grupo de ideología "takfirí" (que consideran infieles a los que no comparten sus ideas), "que trata de aprovecharse del ambiente de democracia y libertades que imperan en el país".
"Trataremos con dureza cualquier sedición y cualquier comportamiento contrario a nuestras costumbres y valores", subrayó Bajit.
Un grupo de salafistas se manifestó el pasado viernes en Zarqa, 30 kilómetros al este de Ammán, para pedir la liberación de unos 200 compañeros que cumplen condena, acusados de estar implicados en actividades terroristas.
En esa manifestación, que coincidió con las protestas celebradas en todo el país para exigir reformas democráticas, estallaron unos enfrentamientos en los que unas 90 personas resultaron heridas, entre ellas 83 policías.
Tras los incidentes, las fuerzas de seguridad jordanas detuvieron a más de 60 salafíes (musulmanes rigoristas), por su supuesta implicación en los enfrentamientos de Zarqa.