El índice de pobreza en las seis mayores regiones metropolitanas de Brasil cayó desde el 31,2 por ciento de la población en marzo de 2008 hasta el 30,7 por ciento en marzo pasado, pese a la desaceleración económica provocada por la crisis global, según un estudio divulgado hoy por el Gobierno.
El número de pobres disminuyó un 4,5 por ciento en ese período, lo que significa que 670.000 personas abandonaron el nivel de pobreza en el último año hasta marzo, según el estudio del estatal Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA).
"Considerándose los reflejos de la crisis internacional en Brasil desde octubre de 2008 se observa que no hubo, hasta el mes de marzo de 2009, interrupción en el movimiento de caída de la pobreza en las seis principales regiones metropolitanas del país", según la investigación.
El porcentaje de pobres en las seis mayores regiones metropolitanas de Brasil viene cayendo gradualmente desde el 42,7 por ciento de abril de 2004 hasta el 30,7 por ciento de marzo pasado.
Según el IPEA, cerca de 4,8 millones de personas superaron la línea de pobreza en las seis ciudades en ese período.
Los resultados del estudio, denominado "Pobreza y crisis económica: lo que hay de nuevo en el Brasil metropolitano", fueron divulgados por el presidente del IPEA, Marcio Pochmann, durante un seminario este martes en Río de Janeiro.
La investigación tuvo en cuenta la población considerada por debajo de la línea de pobreza en las regiones metropolitanas de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Salvador, Recife, Belo Horizonte y Porto Alegre, que albergan a gran parte de los habitantes de Brasil.
Según el estudio, en las otras ocasiones en que Brasil registró una fuerte desaceleración económica hubo un fuerte aumento de la pobreza en las regiones metropolitanas.
"Las recesiones de 1982-1983 y de 1998-1999 de manera general provocaron pérdidas importantes en la base de la pirámide social", asegura el Instituto.
"Entre las posibles explicaciones para la reciente trayectoria de caída de la pobreza metropolitana en contraste con otras épocas de desaceleración económica pueden citarse las políticas públicas que permitieron la elevación del valor real del salario mínimo y la existencia de una red que garantiza la renta de los más pobres", según el IPEA.
El Instituto se refirió especialmente a la Bolsa Familia, el programa gubernamental creado por el actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para distribuir subsidios entre los más pobres y que actualmente beneficia a cerca del 13,8 por ciento de la población.
"Esos efectos también son válidos para el interior del país, donde los efectos de la Bolsa Familia son aún más fuertes en términos de proporción de la población", agrega el Instituto al indicar que la situación no se limita a las grandes ciudades.
El informe indica igualmente que además de la caída de la tasa de pobreza también se constató que el total de desempleados entre los pobres de las seis ciudades analizadas bajó desde el 66 por ciento en marzo de 2002 hasta el 54 por ciento en marzo de este año.
"La caída del 18,8 por ciento en la tasa de pobreza entre los desempleados puede indicar que el empeoramiento en el mercado de trabajo desde octubre de 2008 no afectó aún a los segmentos de menor rendimiento", según el IPEA.
El desempleo, en cambio, sí aumentó desde el 8,6 por ciento en marzo del año pasado hasta 9,0 por ciento en marzo de este año como consecuencia de la crisis.