La policía canadiense recibió poderes especiales para proteger la Cumbre del G20 que se iniciará mañana en el centro de Toronto y a la que asistirán cerca de 30 líderes mundiales, entre ellos el presidente estadounidense, Barack Obama.
Según se supo hoy, las autoridades canadienses han autorizado a los agentes situados en el perímetro que rodea el Centro de Convenciones de Toronto a utilizar a su discreción "la fuerza que sea necesaria", sin restricciones, contra cualquier persona que esté a menos de cinco metros de la valla de seguridad.
El Centro de Convenciones es el lugar en el que se desarrollará la Cumbre del G20 el sábado y domingo.
Las autoridades canadienses, que han destinado casi 1.000 millones de dólares a la seguridad de las cumbres del G8, que se inicia hoy, y del G20, han instalado una valla de tres metros de alto y más de 6 kilómetros de longitud en torno al Centro de Convenciones y algunos hoteles donde se alojan las delegaciones.
Los poderes extraordinarios que ha recibido la policía canadiense incluyen la obligación de toda persona que se acerque a la valla a identificarse e indicar la razón de su presencia.
Un portavoz policial dijo a la televisión pública canadiense CBC que en las últimas horas, desde que entraron en vigor los poderes extraordinarios, han arrestado "dos o tres personas" en las proximidades de la valla.
Igualmente hoy, un juez rechazó la petición de grupos de activistas para impedir que la policía canadiense utilice "cañones de sonido" como arma par dispersar multitudes durante la Cumbre del G20. Pero el juez limitó la forma en que la policía puede utilizar el controvertido aparato.
Según su decisión, la policía sólo puede utilizar el aparato a intervalos cortos y con una potencia inferior a los 111 decibelios.
Grupos de activistas habían solicitado que el juez prohibiera el uso del "cañón", que emite sonidos que pueden incapacitar, al considerar que la herramienta causa daños permanentes e infringe su capacidad para protestar.