La policía utilizó hoy gases lacrimógenos para dispersar a decenas de manifestantes chiíes que protagonizaron varias marchas de protesta en distintas ciudades bareiníes, según pudo comprobar Efe.
Los manifestantes salieron a las calles después de que ayer el rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa, instara a celebrar un diálogo nacional sin condiciones previas para desbloquear la situación en el país, que ha sido testigo de revueltas populares desde el pasado 14 de febrero.
Los participantes en las protestas intentaron volver a reagruparse tras la acción policial para dispersarlos, informaron a Efe testigos de las movilizaciones.
Baréin es un archipiélago formado por 36 islas con una superficie de 727 kilómetros cuadrados, en el que vive poco más de un millón de personas, la mitad de las cuales no son de nacionalidad bareiní.
La población, mayoritariamente de confesión musulmana, está compuesta por un 70 por ciento de chiíes y actualmente la mayoría de las instituciones están controladas por una minoría suní.
Las protestas surgieron para exigir una reforma democrática y un papel más representativo de los chiíes en las instituciones de este reino del golfo Pérsico.