La Policía haitiana dispersó hoy con gases lacrimógenos a varios grupos de manifestantes que intentaron llegar frente al Palacio Presidencial para expresar su rechazo al gobierno del presidente René Préval.
Como en ocasiones anteriores, los manifestantes intentaron atravesar las barreras metálicas instaladas en el perímetro del edificio, que colapsó por el terremoto de enero pasado.
Los manifestantes, entre ellos representantes de plataformas políticas y otras organizaciones, formaron tres grupos procedentes de Carrefour-Feuilles (sector sur), Belair (norte) y Pétionville (periferia este).
La manifestación fue menos nutrida que la de los días anteriores, pero más sonora, pues los participantes expresaron sus reivindicaciones acompañados de bandas musicales y de vehículos con altavoces y música.
Algunos reclamaron la "dimisión del presidente Préval" y otros "un pasaporte diplomático" que permita el retorno al país del ex presidente Jean Bertrand Aristide, quien permanece exiliado en Sudáfrica desde la caída de su régimen en 2004.
Asimismo, pidieron el cambio del actual Consejo Electoral Provisional (CEP), que, según los manifestantes, no inspira "confianza".
Préval es acusado de violar la constitución de Haití por haber promulgado una ley que prolonga por 18 meses el estado de emergencia ante las consecuencias del sismo del 12 de enero.
Asimismo, es criticado por otra ley que extiende hasta el 14 de mayo de 2011 su mandato, que debería concluir el 7 de febrero de 2011.
Sin embargo, antes deben celebrarse elecciones presidenciales y todavía no hay fecha programada.
Entretanto, varios sectores se pronunciaron hoy en favor de que Préval siga en la presidencia para no provocar otra crisis institucional en Haití, asolado por el terremoto del pasado 12 de enero que dejó 300.000 muertos e igual cantidad de heridos.
A pesar de que los manifestaciones son el "testimonio de un problema profundo en la sociedad" el obispo católico de Cayes (sur), monseñor Guyre Poulard señaló que "la salida precipitada" de Préval provocaría "más desorden" en el país, el más pobre de América.
En tanto, Max Beauvoir, jefe de la religión vudú en el país, estimó que "hay que respetar el mandato del gobierno" para evitar la imagen de un país "en desorden".
Rosny Desroches, de la Iniciativa de la Sociedad Civil (ISC), invitó a la oposición a "prepararse para participar en elecciones por si no tienen éxito con las manifestaciones".