Scotland Yard triplicará esta noche su presencia en las calles de Londres con el despliegue de 16.000 agentes contra la actual ola de violencia, aunque de momento el Gobierno no prevé medidas más expeditivas como recurrir al Ejército.
Ante la perspectiva de una cuarta noche de altercados en Londres, propagados el lunes a otras seis ciudades inglesas, el primer ministro británico, David Cameron, aseguró hoy que desde el Ejecutivo se hará "todo lo necesario" para restaurar el orden en el Reino Unido.
Tras haber acortado sus vacaciones veraniegas y reunirse con su Gabinete de crisis, el "premier" prometió un mayor número de efectivos en la capital para atajar unos disturbios que tildó de "delincuencia pura y dura", que debe ser "enfrentada y derrotada".
Esta oleada de violencia callejera, que hoy se cobró su primera víctima mortal, ha tomado proporciones sin precedentes y en los últimos tres días la Policía ha realizado 525 detenciones en Londres por incendios, saqueos y destrozos a la propiedad.
Scotland Yard (policía metropolitana) calificó la pasada noche y madrugada como la peor que se recuerda en cuanto a extensión y magnitud de los altercados, con niveles de violencia "inaceptable".
En esos incidentes, 44 policías y 14 civiles resultaron heridos, uno de los cuales, de 26 años, falleció hoy por heridas de bala, mientras 310 personas fueron detenidas.
La Policía respondió el lunes con la mayor operación desplegada en las tres noches de incidentes que sufre la capital, con 2.500 agentes que se sumaron a los 3.500 que operan habitualmente, además de refuerzos de otros cuerpos y el uso de vehículos blindados.
En los próximos días la Policía, que lamentó los "niveles alarmantes de violencia" contra ella, planea investigar todas las pruebas, incluidas las imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en las calles, para llevar ante la Justicia a los responsables de actividades delictivas.
La oleada violenta provocó en las últimas 24 horas una avalancha de llamadas al 999, el número de teléfono de emergencia de Londres, que sólo en la pasada noche atendió casi a un "400 por ciento" más de personas de lo habitual.
El Servicio de Bomberos de Londres también vivió la jornada "más intensa" de su historia con un volumen quince veces mayor de llamadas de lo habitual.
El calendario deportivo también se ha resentido por la crisis pues, a falta de suficientes garantías de seguridad, la federación de fútbol inglesa (FA) decidió cancelar el amistoso internacional que la selección inglesa iba a disputar mañana contra Holanda en Wembley, para el que se habían vendido 70.000 entradas.
La virulencia de los altercados ha ido escalando en los últimos días desde que la violencia se desató el sábado en el barrio de Tottenham, al norte de Londres, cuando una pequeña marcha pacífica, en protesta por la muerte de un hombre a disparos de la policía derivó en graves disturbios.
Las protestas comenzaron por la muerte de Mark Duggan, de 29 años y quien perdió la vida el jueves en un incidente con la Policía cuando estaba en un taxi y hubo un tiroteo en el que un agente resultó herido.
Esa primera manifestación dio paso a graves altercados en los que grupos de personas quemaron vehículos, edificios y saquearon comercios, que en días posteriores se propagaron a otros barrios conflictivos de Londres.
Los actos de vandalismo también se trasladaron la madrugada pasada a otras ciudades del país, como Liverpool, Manchester, Nottingham, Leeds, Bristol y Birmingham.
En Birmingham, la Policía detuvo a 138 de personas después de que grupos de jóvenes arrasaran la zona comercial, destrozaran escaparates, saquearan tiendas y prendiesen fuego a una comisaría.
La Policía también recibió denuncias de destrozos en vehículos en Manchester, al norte de Inglaterra mientras que en Liverpool unas 200 personas con pasamontañas y capuchas provocaron altercados.
Otro de los puntos de conflicto fue Bristol (sur), con brotes de violencia en los que participaron alrededor de 150 individuos y el condado de Nottinghamshire (centro de Inglaterra) informó del ataque sufrido por una comisaría durante la madrugada y la quema de un contenedor.
En el condado de Kent, al sur de Londres, diez personas fueron detenidas en Medway por su implicación en episodios de vandalismo y los agentes alertaron de varios incendios en esa zona, supuestamente provocados por unos quince individuos.
Patricia Rodríguez
El año negro de Scotland Yard
Los disturbios que se iniciaron el fin de semana en el barrio de Tottenham, al norte de Londres, a raíz precisamente de una protesta contra la policía, se han extendido a parte de las zonas más deprimidas de la capital, protagonizados por bandas de veinteañeros que saquean, incendian y destruyen tiendas, edificios y autobuses.
Frente a ellos, policías antidisturbios y agentes a caballo se han enfrentado en una lucha desigual, sin usar métodos expeditivos como cañones de agua, balas de goma o gases lacrimógenos, y se han mostrado hasta ahora incapaces de contener el pillaje y la violencia indiscriminada.
Hoy se desplegarán 16.000 agentes en las calles de la capital británica para tratar de restaurar el orden después de la violencia sin precedentes vivida anoche en catorce barrios, que causó 200 detenidos, al tiempo que Scotland Yard ha debido pedir ayuda a cuerpos y policías de otras ciudades.
Toda una humillación para la veterana Policía Metropolitana de Londres, una fuerza con un total de 32.500 efectivos (de ellos 14.200 policías) y que presume de buenos métodos policiales y relaciones con la comunidad desde su nacimiento en 1829.
El comisario jefe en funciones de Scotland Yard, Tim Godwin, aseguró hoy en la cadena BBC que no hay ningún plan para desplegar al Ejército ante la actual ola de "delincuencia, robo y violencia" en la capital británica, con casi ocho millones de habitantes y una extensión de 1.600 kilómetros cuadrados en su zona metropolitana.
"Es un día triste para Londres" y "vamos a estar en las calles en un número mucho mayor" de lo habitual, dijo el responsable en funciones de la policía, uno de los principales blancos del vandalismo juvenil que en tres días ha superado los 500 detenidos.
Los graves altercados, que el primer ministro británico, David Cameron, califica como fruto de una "criminalidad pura y dura", surgieron este sábado de una protesta por la muerte de un joven por disparos de agentes en Tottenham, un barrio de tradicional mala relación con la policía.
La actual crisis se encuentra a Scotland Yard descabezado desde la renuncia, a mediados de julio, de su comisario jefe y su "número dos" por el escándalo de los pinchazos telefónicos de los medios de Rupert Murdoch, cuya investigación demostró sobornos extendidos a policías para lograr exclusivas.
Paul Stephenson, comisario jefe, y John Yates, subcomisario jefe, dimitieron por su estrecha relación con un periodista del tabloide "News of the World" de Murdoch que fue detenido por su implicación en las escuchas.
Sin sustituto aún en el puesto de máximo responsable, es Tim Godwin quien ocupa el cargo de comisario jefe en funciones y quien da la cara estos días.
Hoy volvió a insistir a los padres que tengan controlados a sus hijos, ya que muchos de los alborotadores son adolescentes, y aseguró que los culpables serán localizados, muchos gracias a las cámaras de seguridad instaladas en las calles de Londres.
Se han suspendido los permisos para que hoy participen en el operativo extraordinario de seguridad todos los agentes, que al igual que los funcionarios se han visto afectados por los drásticos recortes en el gasto público decididos por el Gobierno de Cameron.
Los problemas de Scotland Yard se producen a menos de un año de que, el 27 de julio de 2012, Londres inaugure los 30 Juegos Olímpicos, que plantean un extraordinario reto de seguridad para un país que mantiene un nivel de alerta terrorista "severo".
El responsable de comunicaciones del Comité Olímpico Británico (BOA), Darryl Seibel, expresó hoy su confianza en la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de Londres 2012 y afirmó que los disturbios no afectarán a los preparativos.
Otra cosa es la imagen que ha dado Londres con barricadas, saqueos e incendios en sus barrios, retransmitida por los medios de comunicación de todo el mundo.