La política brasileña en pleno le da su último adiós a Alencar


La clase política brasileña en pleno se congregó hoy en el Palacio presidencial de Planalto para homenajear al exvicepresidente José Alencar, fallecido este martes y objeto del primer funeral de Estado que se realiza en Brasilia desde 1985.


Entre los ministros, parlamentarios, gobernadores, alcaldes y otros cientos de políticos que se hicieron presentes en la ceremonia desde la primera hora de hoy sólo faltaban la jefa de Estado, Dilma Rousseff, y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, quienes llegarán a Brasilia por la noche procedentes de Lisboa.


Lula fue objeto de diversos homenajes en Portugal por la lucha contra el hambre y la pobreza que planteó durante su Gobierno y para la ocasión fue acompañado por Rousseff, su pupila política y a quien escogió como candidata a sucederle en las elecciones del año pasado.

 

Ambos fueron sorprendidos en la ciudad lusa de Coimbra por la noticia de la muerte de Alencar, quien ejerció como vicepresidente a lo largo de toda la gestión de Lula, que concluyó el pasado 1 de enero, tras ocho años en el poder.


Los restos de Alencar, quien falleció de cáncer a los años 79 años, llegaron durante la mañana de hoy al Palacio de Planalto en Brasilia, donde permanecerán capilla ardiente hasta mañana.


Durante las primeras seis horas de velorio las autoridades han calculado que, entre políticos y gente del pueblo, alrededor de 3.500 personas han circulado en torno al féretro de Alencar, ante el que ha estado casi todo el tiempo el actual vicepresidente, Michel Temer.

 

La llegada de Rousseff y Lula desde Portugal está prevista para el final de la tarde y, según fuentes oficiales, ambos se dirigirán directamente desde el aeropuerto hacia el palacio presidencial para asistir a una misa de cuerpo presente.


Los restos de Alencar permanecerán en capilla ardiente durante toda la noche y mañana, a primera hora, serán trasladados hacia Belo Horizonte, capital de su estado natal de Minas Gerais, donde serán cremados, según el deseo que había manifestado en vida.


En los 51 años de historia de Brasilia, es la segunda vez que el Palacio de Planalto es abierto para unos funerales de Estado y la primera en que se usa para despedir a un exvicepresidente.

 

Hasta ahora, sólo Tancredo Neves, elegido presidente de Brasil en enero de 1985, pero que no llegó a asumir el cargo debido a una grave enfermedad que le causó la muerte, había sido velado en la sede del Gobierno.

El ex vicepresidente Alencar, un contrapeso empresarial al sindicalista Lula

Sao Paulo, 30 mar (EFE).- El ex vicepresidente brasileño José Alencar, fallecido este martes a los 79 años después de una larga batalla contra el cáncer, era un rico empresario textil que aportó un tinte de credibilidad a la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones que lo llevaron al poder en el 2002.
Que Lula eligiera como compañero electoral a un patrono y miembro de un partido político de derechas vinculado a la iglesia evangélica despertó entonces duras críticas en la izquierda brasileña pero le sirvió a Lula para ganarse la confianza del empresariado.
Alencar sirvió para calmar en parte la incertidumbre que afligía a los inversores extranjeros, al demostrar que la elección de un exobrero y sindicalista no iba a suponer una revolución en Brasil.
Como vicepresidente en los dos mandatos de Lula, que concluyeron el pasado 1 de enero, Alencar ocupó una posición discreta y demostró casi siempre mesura, en parte porque el cargo no posee atribuciones más allá de asumir la jefatura del Estado de forma interina mientras el titular se encuentra de viaje fuera del país.
"Un gran empresario y un medio sindicalista hicieron por Brasil lo que muchos que creían que sabían no hicieron", afirmó Lula recientemente al exaltar los logros de sus ocho años de Gobierno.
Fiel a sus orígenes empresariales, Alencar, miembro del Partido Republicano Brasileño (PRB), defendió abiertamente medidas para favorecer la inversión y aligerar las cargas sobre las industrias locales, como la reducción del pesado lastre de los elevados tipos de interés, que en algún momento llegó a calificar de "asalto".
No en vano, el ex vicepresidente fue el fundador de una de las mayores empresas textiles del país, la Compañía de Tejidos del Norte de Minas (Coteminas), que actualmente posee once fábricas en Brasil y una en Argentina, y además participó en la dirección de varias asociaciones patronales.
Al igual que la de Lula, la historia de Alencar es todo un recorrido ascendente desde los orígenes más humildes hasta el éxito profesional y político, en lo que los estadounidenses considerarían un buen ejemplo del "sueño americano".
Alencar nació el 17 de octubre de 1931 en Muriaé, un pueblo del estado de Minas Gerais (sureste), y era el undécimo de una familia con quince hijos.
Con tan solo siete años comenzó a trabajar en la tienda de su padre, en la que adquirió el germen de empresario, que le llevó a independizarse también a una temprana edad.
Cuando cumplió catorce años, empezó a trabajar de vendedor en una mercería en su pueblo y poco tiempo después se mudaría a la vecina Caratinga, con la misma profesión.
Demostrando precocidad y con ayuda de la herencia anticipada de su padre, a los 18 años abrió su primera tienda, en la que vendía desde tejidos, calzado, sombreros, paraguas hasta diverso material de mercería.
Antes de fundar Coteminas, en 1967, pasó por diversos empleos, como viajante comercial, vendedor de cereales al por mayor, dueño de una fábrica de pasta e industrial del ramo de la confección.
Ya siendo todo un líder empresarial fue presidente de la Federación de Industrias de Minas Gerais y vicepresidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la mayor patronal del país, antes de lanzar su carrera política.
En 1994 intentó sin éxito ser elegido gobernador de su estado, pero sí consiguió un escaño de senador regional cuatro años después, en las filas del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país.
Su prestigio en los círculos empresariales y políticos, que contrarrestaban la amenazadora imagen del Lula, fiero líder sindical, contribuyeron a que fuera elegido para acompañar al fundador del Partido de los Trabajadores (PT) en los comicios de 2002 y de 2006, en los que Lula ganó por fin después de perder tres elecciones consecutivas.
Además de ocupar la vicepresidencia, también ejerció como ministro de Defensa de 2004 hasta marzo de 2006, cuando renunció al cargo para poder disputar de nuevo las elecciones.
En esa época se afilió a un grupo político de reciente creación, el Partido Municipalista Renovador (PMR), que sería el embrión del PRB y con el que garantizó el apoyo de los evangélicos al gobierno de Lula.
Casado con Mariza Campos Gomes da Silva hace 45 años, tenía tres hijos y varios nietos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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