La presidenta argentina, Cristina Fernández, volvió a reclamar hoy al Reino Unido que "se siente a discutir la soberanía" de las Islas Malvinas, tras el aumento de la tensión entre los dos países por la exploración británica de petróleo en el archipiélago.
"Tuve el orgullo en una cumbre que participaron todos los países de Latinoamérica y el Caribe de tener el apoyo a la causa Malvinas más contundente del que se tenga memoria", resaltó la mandataria al inaugurar un nuevo curso legislativo en el Parlamento.
Los 32 países de América Latina y el Caribe reunidos en la Cumbre del Grupo de Río en la Riviera Maya mexicana aprobaron la semana pasada por unanimidad el reclamo de Argentina al Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas.
"Vamos a seguir por la línea de la diplomacia, del derecho internacional. Nos queremos sentar a discutir teniendo en cuenta los intereses de los habitantes del Reino Unido", sostuvo la mandataria ante el recinto del Congreso, que por primera vez desde 2003 no cuenta con hegemonía del oficialismo.
La presidenta consideró que el Reino Unido "pretende tener soberanía a 14.000 kilómetros de distancia" de las islas, cuyo dominio motivó en 1982 una guerra entre los dos países.
La tensión entre Buenos Aires y Londres ha subido en las últimas semanas tras conocerse el inicio de la exploración de petróleo en el lecho marítimo de las Malvinas, lo que para el Gobierno argentino significa la explotación de recursos naturales que pertenecen a su país.
La semana pasada, y pese a las protestas argentinas, una plataforma petrolera británica fue transportada hasta un lugar situado 100 kilómetros al norte del disputado archipiélago, informaron los medios de comunicación británicos.
El Gobierno de Argentina considera que esas operaciones violan su soberanía sobre las Malvinas y sus aguas circundantes y ha impuesto restricciones a los barcos que parten de tierra firme hacia las islas.
El Reino Unido, que ocupa las Malvinas desde 1833, y Argentina se enfrentaron en una guerra por la soberanía del archipiélago en 1982, conflicto en el que murieron 255 militares británicos y más de 650 argentinos.
El canciller argentino, Jorge Taiana, se reunió la semana pasada con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para pedirle que "redoble" sus gestiones de buenos oficios y expresarle el disgusto de Buenos Aires con la intención británica de explotar la riqueza petrolífera del archipiélago.