La Reina de España con los desplazados por los huracanes que asolaron Haití


La Reina de España conoció hoy las devastadoras consecuencias de los cuatro huracanes que asolaron la costa norte de Haití hace cuatro meses, que aún mantiene algunas zonas inundadas y a cientos de desplazados que sobreviven gracias a la ayuda humanitaria.


Doña Sofía y la secretaria de Estado española de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, viajaron hoy en un helicóptero de las Naciones Unidas hasta Gonaives, en donde al menos 600 personas murieron debido a las tormentas caídas en agosto y septiembre.


En las afueras de la ciudad estuvieron en el centro de desplazados de Eben-Ezer, donde todavía permanecen más de 500 personas que se alojan en las tiendas de campaña -dos familias al menos en cada una- facilitadas por la ayuda internacional, en la que participa la cooperación española.


Lo más crudo de su situación es la malnutrición crónica que afecta a un 20 por ciento de los menores de cinco años, que se ceba aún más en situaciones como la de Gonaives.


La Reina y la delegación española conversaron con un grupo de niños huérfanos que viven en el campo y a quienes a la falta de alimentos y medicinas se suma la ausencia de cariño.


Pero donde pudieron ver las caras más tristes fue en el hospital del campo, a escasos metros de las tiendas donde una anciana que sufrió una embolia cerebral recibió el cariño de Doña Sofía y en donde una pequeña de ocho años, enferma de malaria, permanece inmóvil en una modesta cuna, junto a su padre, de mirada perdida, que le acompaña junto a otros dos de sus hijos.

 

Las mínimas instalaciones hospitalarias se mantienen gracias a la ayuda de agrupaciones humanitarias como Médicos sin Fronteras o Médicos del Mundo, que complementan el trabajo de otras como la Organización Internacional de Inmigraciones o Cáritas.


Los refugiados en el centro de desplazados reciben medio saco de arroz y algo de aceite por familia cada 15 días y, a partir de hoy, dispondrán de dos pozos de donde sacar agua potable, que hasta ahora recibían en "colchones de agua".


La Reina y la delegación española fueron después al colegio de San Francisco de Asís, de las Hermanas de la Caridad, también en Gonaives, en donde 312 "privilegiados" niños de entre 3 y 12 años reciben además de educación un desayuno y una comida diaria.

 

Las Hermanas de la Caridad también sufrieron las consecuencias de las lluvias y mientras en 2004 tuvieron que permanecer durante dos noches subidas en unas mesas, en septiembre pasado socorrieron a más de 200 personas que se refugiaron en sus dependencias recién construidas.


Gonaives es una población costera de 300.000 habitantes que se encuentra un metro bajo el nivel del mar y que quedó anegada por las lluvias en la pasada temporada de ciclones porque la brutal deforestación impide levantar barreras contra la potencia del agua.


Desde el helicóptero se pudo ver el inmenso lago que "nació" a causa de las lluvias y cómo las casas -habitualmente de tejados grises por la uralita que los cubre- son de un desolador color cobre.

 

La pobreza y el paro, que afecta a más del 80 por ciento de la población, hace que muchas familias "regalen" a algunos de sus hijos para que puedan vivir aunque sea como sirvientes de familias de clase media-baja de la vecina República Dominicana o que los "vendan" cuando son casi adolescentes para que trabajen en los campos de azúcar de este país.


La Reina volverá hoy a España con el sabor amargo de saber que la cooperación española -en cuanto ocurrieron las inundaciones España envió tres aviones de ayuda humanitaria y ahora financia programas de reconstrucción, agua y alimentos por valor de 2,5 millones de euros-, no es suficiente pero ayuda.


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324421
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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