La Unión Europea (UE) ha acordado hoy que su misión militar en Bosnia mantenga por ahora la capacidad de usar la fuerza para garantizar la seguridad en el país, aunque los soldados pasarán a centrarse principalmente en tareas de entrenamiento de efectivos bosnios.
Los Veintisiete, que mantenían distintos puntos de vista sobre el futuro de su presencia en el país balcánico, han pactado reconfigurar la operación Althea, pero mantener por el momento su "rol militar ejecutivo".
Un grupo de países, entre ellos España y Francia, defendía poner fin a esa capacidad ejecutiva y limitar la presencia europea a tareas de formación, algo que otros Estados miembros consideraban prematuro.
Finalmente, los ministros de Exteriores de la Unión han expresado hoy en una declaración su "disposición" a seguir con esa responsabilidad bajo un nuevo mandato de Naciones Unidas -el actual vence próximamente- con el fin de "apoyar los esfuerzos de Bosnia-Herzegovina para mantener la seguridad".
El "esfuerzo principal" de Althea pasará a ser, sin embargo, la formación de fuerzas bosnias, pero la misión europea mantendrá sobre el terreno "los medios" para apoyar la capacidad de disuasión de las autoridades del país.
Además, la UE mantendrá una fuerza de reserva fuera del territorio bosnio para intervenir en caso de necesidad.
En la actualidad Althea cuenta con unos 1.300 efectivos -parte de ellos procedentes de países de fuera de la UE-, un número que el comandante de la misión estima un 30 % por debajo de la capacidad necesaria, según fuentes comunitarias.