La Unión Europea (UE) analiza el impacto que acusan las empresas europeas por las "preocupantes" limitaciones a la importación implantadas por el Gobierno argentino, explicó hoy Alfonso Díez Torres, jefe de la Delegación de la Unión Europea en Argentina.
La Delegación de la UE está recopilando información de las empresas europeas afectadas por la retirada de las licencias automáticas a la importación decidida por el Gobierno de Cristina Fernández para evaluar "cómo reaccionar", apuntó Díez en un encuentro con la prensa.
El Gobierno argentino amplió hoy a 600 los productos sometidos a licencias no automáticas para su importación, una medida que busca proteger su industria local y que ha despertado inquietud entre sus vecinos.
En rigor, la resolución adoptada por Argentina no impide el ingreso de los productos comprendidos en la medida, sino que somete el trámite del permiso para importar a un proceso de revisión que puede durar hasta 60 días.
El Gobierno de Fernández adoptó esta medida bajo el argumento de proteger a determinados sectores industriales argentinos de una supuesta "competencia desleal" desde el exterior y asegura que la resolución no infringe ninguna norma de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La UE, señaló Diez Torres, entiende que Argentina recurra a estas medidas para equilibrar su balanza comercial, pero "debería acreditar de forma más clara si esto provoca efectos distorsivos en su economía".
Además, insistió, también en foros de la OMC se analiza si la iniciativa es compatible con las normas de esa organización.
A su juicio, en caso de que fuera necesaria su aplicación, estas medidas deben tener "carácter temporal", no superar más de los 60 días de aplicación, y ser "equitativas y neutrales".
"El tema es si este tipo de medidas es adecuado para crear un clima propicio para países que se han comprometido con una liberalización progresiva", añadió el jefe de la Delegación de la UE, quien, no obstante, afirmó: "no debemos ofuscarnos con situaciones que, aunque preocupantes, no deberían impedir las negociaciones para lograr un acuerdo de libre cambio".
Precisamente apurar el potencial de las relaciones comerciales entre Bruselas y Buenos Aires y lograr el ambicioso Acuerdo de Asociación entre la UE y Mercosur son los objetivos de la recién estrenada gestión de Díez.
El diplomático admitió que será "muy difícil" lograr el acuerdo político y de asociación en 2011, tal como estaba previsto.
No obstante, adelantó que entre mayo y junio comenzará una nueva ronda de reuniones bilaterales para plantear el intercambio de ofertas y entrar de lleno en la negociación, aunque el hecho de que en Argentina se celebren elecciones presidenciales el próximo octubre puede alterar la agenda.
De llegar a buen puerto, las negociaciones darán paso a la creación de la mayor área de libre comercio del mundo, con 734 millones de habitantes.
La UE es el principal socio comercial del Mercosur y el principal inversor externo en el bloque suramericano.