La Unasur enfrenta el reto de avanzar en la integración y acallar las voces críticas


Los líderes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se reunirán en el marco de la XXXVI Cumbre del Mercosur, el 15 y 16 de diciembre, en Brasil, para destrabar la designación de su secretario general, avanzar en el proyecto del Consejo Suramericano de Defensa y acallar voces críticas.


Impulsada por Brasil, la Unasur, creada el pasado mayo, trata de consolidarse como un actor político en la región y un instrumento capaz de representar los intereses de los doce países miembros y contribuir a resolver los conflictos internos pendientes.


Su papel ha sido relevante en la crisis institucional de Bolivia, con la creación de una "Comisión de la Verdad" que recientemente concluyó que las autoridades de la región de Pando son "responsables" de la masacre del pasado septiembre, en la que murieron 20 campesinos -en su mayoría seguidores del Gobierno de Evo Morales- y otros 70 resultaron heridos.


Pero los países que la integran no han logrado, hasta ahora, ponerse de acuerdo sobre una cuestión tan básica como la designación de su secretario general.


Las críticas surgen desde el interior mismo de la organización, como las del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien en la última Cumbre Iberoamericana, a finales de octubre en El Salvador, afirmó que la Unasur es "un error estratégico", un organismo inoperante y "tremendamente burocratizado".


Fue un duro ataque para el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha apostado por fortalecer la Unasur como instrumento de integración y plataforma para hacer oír la voz de la región en un contexto de crisis global que empieza a repercutir en las economías emergentes de la zona, como Brasil y Argentina.

 

Heredera de la Comunidad Suramericana de Naciones, creada en Cuzco (Perú) en diciembre de 2004, la Unasur está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Perú, Paraguay, Surinam, Uruguay y Venezuela.


Su primer secretario general, el ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, renunció el pasado 22 de mayo, un día antes de que se constituyera oficialmente la Unión por "profundas discrepancias" con la mayoría de los jefes de Estado de los países miembros.


Las esperanzas están puestas ahora en la reunión de Salvador de Bahía, que podría convertirse en una oportunidad para avanzar en la elección del secretario general, en la conformación del Consejo Suramericano de Defensa y en el proyecto del Banco del Sur.

 

Además, la cita puede facilitar la búsqueda de soluciones dialogadas a los conflictos internos que entorpecen su funcionamiento.


Uno de estos conflictos, el enfrentamiento entre Argentina y Uruguay por la papelera de Botnia, instalada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, ha bloqueado, al menos de momento, las aspiraciones del ex presidente argentino Néstor Kirchner de ocupar la Secretaría General de la Unasur avalado por Correa.


Uruguay le pasó factura a Kirchner por permitir el corte del puente fronterizo de Gualeguaychú durante los dos últimos años y vetó su candidatura.

 

La decisión del Gobierno de Tabaré Vázquez provocó una dura reacción de Buenos Aires, que consideró la postura uruguaya "un agravio para los argentinos, para la Unasur y para los países que apoyaron la candidatura de Kirchner".


Paraguay y Brasil se mantuvieron al margen de la polémica, mientras que Morales salió en defensa de Kirchner y pidió a Vázquez una reflexión.


Además, la tensión entre Brasil y Ecuador ha crecido en las últimas semanas por la decisión de Correa de cuestionar ante un tribunal internacional una deuda con el brasileño Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).


En respuesta, Lula llamó a consultas a su embajador en Quito y expresó su "malestar" a Correa.


Sus discrepancias habían comenzado antes, cuando Correa expulsó a la brasileña Odebrecht por problemas en una hidroeléctrica construida por esa compañía y Lula suspendió la discusión de los proyectos de infraestructura con ese país.


Otros dos miembros de la Unasur, Ecuador y Colombia, mantienen tensas relaciones desde el incidente fronterizo de marzo pasado en el que murió el jefe guerrillero de las FARC Raúl Reyes.


Paralelamente, el ex obispo Fernando Lugo, presidente de Paraguay, presiona a Brasil para que incremente el pago por la electricidad que recibe de la represa binacional de Itaipú.


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427776
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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