La ira que siente la población de Gaza contra Israel después de su sangrienta ofensiva militar contra Hamás ha provocado un aumento del extremismo, alertó hoy el director de operaciones en la franja de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), John Ging.
"Hay más extremistas hoy en Gaza de los que había hace un par de semanas como resultado directo del conflicto, debido a la falta de perspectivas de futuro" de la población, dijo Ging en una conferencia vía satélite desde el territorio palestino.
El estado de ánimo, dos semanas después del fin de los bombardeos israelíes, ha pasado de "un sentimiento dominante de dolor a uno de ira" que se alimenta de la miseria y la ausencia de esperanza que envuelve a los 1,4 millones de habitantes del territorio.
Ging alertó que la frustración que sienten los supervivientes del conflicto aumenta de un día para otro al verse impotentes para poder reconstruir sus casas "convertidas en un montón de ruinas".
Las puntos fronterizos siguen prácticamente cerrados y se han convertido en un enorme cuello de botella para la ayuda internacional para Gaza que empieza llegar a la región, observó.
Aseguró que del lado israelí de la frontera hay miles de toneladas de asistencia acumuladas a la espera de poder trasladarla a territorio palestino.
Solamente unos 100 camiones diarios entran a Gaza, lo que es insuficiente para alimentar al más de un millón de personas que ahora dependen de la ayuda externa.
También lamentó las nuevas restricciones impuestas a los materiales que se pueden enviar a la franja, entre los que ahora se encuentran las bolsas de plástico.
Ging dijo que UNRWA está a la espera de una explicación de las autoridades israelíes sobre esta última prohibición atribuida a "razones de seguridad", que hará mucho más difícil la entrega diaria de 20.000 paquetes con alimentos.
Una de las tareas inmediatas más difíciles es buscar cómo acomodar a las más de 10.000 personas que siguen refugiadas en instalaciones de la ONU debido a que sus casas quedaron destruidas en los combates.
Unos 1.300 palestinos murieron y cerca de 5.000 resultaron heridos, entre ellos cientos de civiles, durante las tres semanas de ataques israelíes contra Gaza, según las autoridades sanitarias palestinas.
Varias escuelas y centros médicos de la ONU recibieron el impacto de los proyectiles israelíes durante el periodo que duró el conflicto, lo que llevó a la organización a exigir una investigación de los hechos.