Un violento enfrentamiento entre fanáticos que dejó once heridos, seis de ellos policías, y cuantiosos daños materiales ha costado al Deportivo Cali colombiano la pérdida de los tres puntos que ganó a su más enconado rival, el América, y el cierre al público por varias jornadas del estadio Pascual Guerrero.
Los 'azucareros' del Deportivo Cali y 'los Diablos rojos' del América tendrán que jugar a puerta cerrada sus próximos tres partidos en el estadio que comparten como consecuencia de los disturbios que el pasado 6 de mayo dejaron entre los heridos a un menor de 16 años con una puñalada en el tórax.
La Comisión Disciplinaria de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) anunció las sanciones una semana después de los disturbios registrados durante el partido que el Deportivo Cali ganó por 1-0 al América.
Los seguidores del 'Frente Radical Verdiblanco', del Cali, y del 'Barón Rojo', del América, derribaron las mallas, ingresaron en la cancha y se enfrentaron en una auténtica 'batalla campal' durante el clásico regional disputado en jornada de la llamada Copa Colombia, liga paralela al Torneo Apertura.
El alcalde de la ciudad de Cali ordenó en principio la prohibición del ingreso al estadio de los militantes de ambas barras bravas y llegó a plantear la posibilidad extrema insertar 'microchips' a los fanáticos, para facilitar su identificación a las autoridades.