Las cuatro mujeres españolas fallecidas en Perú a última hora de ayer, martes, al despeñarse por un barranco el autobús en el que viajaban por la región de Cuzco estaban de vacaciones trabajando como voluntarias en un proyecto de cooperación con una ONG local.
La salmantina Soraya Macías, la almeriense Lorena Guerrero, la valenciana María José Such y la madrileña Lidia Monjas murieron por los golpes sufridos en el accidente, en el que resultaron heridos otros cinco españoles, que están con pronóstico reservado, según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.
Todos ellos habían viajado a Perú hacía unas dos semanas para pasar sus vacaciones en un programa de voluntariado con la asociación Señor de Huanca-Sembrando en un proyecto en la localidad de Quenco.
El accidente tuvo lugar por la tarde, hora de Perú, cuando el pequeño autobús en el que viajaba el grupo en las inmediaciones del sitio arqueológico de Pisac, a menos de 30 kilómetros de Cuzco, se precipitó por un barranco de unos 300 metros de profundidad.
Las primeras informaciones apuntan a que un camión pudo cruzarse y provocar una maniobra brusca del chófer del grupo de los españoles que le hizo perder el control del vehículo.
Los heridos, que están ingresados en un hospital de Cuzco, son Silvia Albert (32 años); María Dolores Sánchez (46); Alan Sandoja (34); Sergio Serra (33) y Marta Díaz (22), además del conductor, de nacionalidad peruana.
En un principio, las autoridades locales comunicaron que una de las fallecidas era menor de edad, pero Exteriores ha desmentido esta información.
El cónsul de España en Lima, Héctor Castañeda, se va a desplazar a Cuzco en las próximas horas para hacerse cargo de las gestiones para la repatriación de los cadáveres.
María José Such, natural de la localidad valenciana de Navarrés, era la esposa de Sandoja.
Lorena Guerrero, natural de Santander, vivía y trabajaba en Roquetas de Mar (Almería), donde trabajaba como profesora en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) "Aguadulce".
Otra de las fallecidas, Soraya Macías, de 30 años, es de la población salmantina de Gomecello, donde vivía junto a su familia.
La joven había viajado sola a Perú después de haber estado durante meses ahorrando dinero con lo que le reportaba su trabajo en una tienda en Salamanca.
La Junta de Castilla y León ha trasladado sus condolencias a la familia de Macías y ha puesto a su disposición los recursos de ayuda de los que dispone, entre ellos el apoyo del equipo psicológico a víctimas de accidentes.
El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, se ha unido a las muestras de pésame y ha elogiado el trabajo, la generosidad y el "ejemplo de vida" que dan los cooperantes y los voluntarios.
Vara se ha puesto en contacto con la madre de una de las heridas, María Dolores Sánchez, natural y residente en Almendralejo (Badajoz), quien le ha informado de que la vida de su hija no corre peligro y se encuentra "razonablemente bien".
La secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, ha estado al tanto de los hechos desde que se conoció la noticia.
No obstante, la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) ha precisado que los nueve españoles no estaban vinculados a ninguna ONG española a tenor de la información de que se dispone hasta ahora, según fuentes de este organismo.
El llamado "turismo solidario" es una de las fórmulas de voluntariado que se ha consolidado en los últimos años.
Estos programas dan la oportunidad de convivir y participar con una ONG en un proyecto solidario de cooperación sobre el terreno, asumiendo en ocasiones parte de los gastos de estancia.
Los voluntarios deben costearse el desplazamiento y en ocasiones, también asumen en ocasiones parte de los gastos de estancia y el coste de las visitas turísticas que hagan.
Tercer accidente de tráfico mortal de cooperantes españoles en Perú
El accidente de tráfico que ha causado la muerte de cuatro españolas que trabajan en un proyecto de una ONG en la región de Cuzco es el tercero que sufren cooperantes españoles en Perú en los últimos años y el más grave por el número de víctimas.
El 6 de junio de 1999 Enrique Ayer López y Mercedes Arteche, cooperantes españoles de la Unión Europea en Perú, y el chófer peruano Alfredo Waman, murieron en las proximidades de Satipo (en el departamento de Junín) al chocar el vehículo en el que viajaban contra un camión estacionado en mitad de un camino en la selva.
El 29 de agosto de 2001, en un accidente muy similar al de ayer, el joven extremeño Angel Gonzálvez Solís murió y otros 14 cooperantes españoles resultaron heridos al caer el microbús en el que viajaban por un precipicio de 60 metros en el departamento de Cuzco.
Los quince cooperantes realizaban una excursión al Parque Nacional Manu, después de haber concluido su trabajo en el programa "Vacaciones Solidarias" de la ONG "Solidaridad Internacional".
Además de estas muertes en accidentes de tráfico de españoles que participaban en proyectos solidarios en Perú, otro cooperante español, Marcos Lucas Sesarego, fue asesinado en 2007 cuando trabajaba en el Hogar San Camilo, un albergue de enfermos de SIDA en Chosica, a unos 40 kilómetros de Lima.