Las festividades de Navidad dejaron un trágico saldo de 435 muertos y 4.795 heridos en las carreteras de administración federal de Brasil, con un aumento del 13,3% en la cifra de víctimas mortales respecto al mismo periodo de hace un año, informaron hoy fuentes oficiales.
El operativo especial de Navidad, realizado entre el 20 de diciembre y el 4 de enero, registró 7.140 accidentes, en los 61.000 kilómetros de carreteras federales, que en general tienen un mejor estado de conservación y mayores medidas de seguridad.
Las cifras no incluyen la vastísima red de carreteras regionales y locales, que en general se encuentran en un peor estado y que son vigiladas por los cuerpos de policía regionales, la mayoría de los cuales no recopila o no facilita datos sobre accidentes.
Los dos factores más decisivos para el agravamiento de los siniestros fueron la intensa lluvia que castigó el sureste de Brasil en las semanas de vacaciones y la sobrecarga de autobuses y automóviles, "muchas veces con más pasajeros de lo permitido", informó la Policía de Carreteras en un comunicado.
Uno de cada cinco vehículos que pasaron por los controles policiales estaba cometiendo alguna irregularidad y cerca de 100.000 automóviles fueron registrados por los radares con exceso de velocidad.
La policía también intensificó la campaña contra el alcohol, que se saldó con 1.043 multados y 650 arrestados en flagrancia.
Desde mediados de junio, en Brasil está tajantemente prohibido conducir con cualquier tasa de alcohol en la sangre. En los controles, sólo se tolera un escaso margen del 0,1 miligramos en aire respirado, correspondiente al índice de error de los alcoholímetros.
La severa ley también establece penas de cárcel de entre seis meses y tres años para quien supere la barrera de 0,3 miligramos de alcohol en aire.
Desde la aplicación de la norma y hasta antes de la campaña de Navidad, la siniestralidad en las carreteras había descendido un 5,5 por ciento.