El número de muertos en las carreteras de Brasil descendió un 5,5% entre junio y mediados de diciembre de 2008, período de vigor de la llamada "ley seca", que prohíbe el alcohol al volante, informó hoy la Policía Federal de Carreteras.
En los cuatro meses de vida de la normativa, que sólo admite 0,1 gramos de alcohol en la sangre de los conductores por el margen de error de los alcoholímetros, 3.272 personas fallecieron en los 61.000 kilómetros de carreteras administradas por las autoridades federales, que están consideradas como las mejores de Brasil.
Las cifras no incluyen la vastísima red de carreteras regionales y locales, que en general se encuentran en un peor estado de conservación y que no son vigiladas por la Policía Federal.
El número de accidentes mortales también cayó un 6,3% con relación al mismo período de 2007, pasando de los 2.833 que hubo el año anterior a los 2.654 de este año.
Pese al descenso de víctimas mortales desde la entrada en vigor de la "ley seca", los accidentes en lo que va del año subieron un 9,8% en relación al año anterior, pasando de los 116.220 registrados entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de 2007 a los 127.555 en el mismo período en 2008, mientras que el número de heridos creció un 3,9%, de 70.381 a 73.150.
En 2008, fue registrada una muerte por cada 25,1 accidentes en las carreteras, mientras que en 2007 el número fue de una víctima cada 21,7 accidentes.
Desde la aplicación de la norma, la policía ha sorprendido a 5.981 conductores con niveles de alcohol superiores a los permitidos en su sangre.
Por superar la barrera de 0,3 miligramos de alcohol en aire expirado, 3.881 conductores fueron detenidos y denunciados ante la Justicia, que puede aplicar penas de cárcel de entre seis meses y tres años.