LAVADO**Hace dos años, la Asamblea Legislativa, entonces controlada por la oposición, hizo causa común con el Ejecutivo, para aprobar una serie de complejas leyes que reformaron nuestra legislación bancaria con miras a darle mayor solidez y seriedad a su manejo y fiscalización, además de prevenir y hacer posible la persecución del lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas y otros delitos.
LEY**Aquella fue una decisión sabia, con visión de Patria. Panamá figuraba en una lista negra de naciones no cooperadoras contra el lavado, lo cual estaba gravitando muy negativamente contra nuestro centro bancario. De ese modo, se hizo brevemente a un lado la confrontación política, para pasar las leyes, que estuvieron listas justo a tiempo para que los países del GAFI nos sacaran de la lista infame.
PELIGRO**Pero hoy no impera el mismo ambiente. El enrarecimiento del discurso político está haciendo que los legisladores retrasen la discusión de otro proyecto vital, lo que amenaza con enviarnos de vuelta y sin escala a la lista. Allí se introducen medidas de control de operaciones y transferencias de dinero y valores, el cual seguramente no estará listo para la próxima reunión del GAFI en Berlín los días 16 al 20.