Líderes latinoamericanos y caribeños comienzan a llegar hoy a Costa do Sauípe (Brasil) convocados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para hablar de integración y desarrollo regional, en medio de la crisis económica mundial más severa de las últimas décadas.
Un complejo turístico de lujo situado a 76 kilómetros de Salvador, capital del estado brasileño de Bahía, será el escenario del mayor encuentro de jefes de Estado latinoamericanos que se haya realizado.
En este cónclave continental -al que no han sido invitados expresamente ni Estados Unidos ni Canadá- se discutirá sobre la crisis global en sus vertientes alimentaria, energética, climática y financiera.
Protegidos por 3.000 escoltas, bomberos, policías y soldados fuertemente armados, los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe celebrarán esta semana cuatro cumbres casi simultáneas: Mercado Común del Sur (Mercosur), Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), América Latina y el Caribe (CALC), y Grupo de Río.
Previamente, este lunes, tiene lugar el Foro Consultivo de Gobernadores y Prefectos (alcaldes) del Mercosur y las reuniones de los ministros de Relaciones Exteriores, Economía y Desarrollo y de presidentes de Bancos Centrales de los países de la región.
Estos encuentros preparatorios darán paso mañana a la I Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, que será clausurada el miércoles.
Esta cita contará, además, con la presencia del presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el nicaragüense Miguel D'Escoto, y del secretario general de la Organización de Estados Americanos, el chileno José Miguel Insulza.
Mañana también se celebrarán otras tres cumbres: la XXXVI del Mercosur y las extraordinarias de la Unasur y del Grupo de Río.
Como ya es habitual en este tipo de encuentros, diversas organizaciones sociales han convocado foros alternativos, aunque en esta ocasión se celebran en Salvador de Bahía, lejos del escenario de las multicumbres.
Allí comenzó el sábado el Encuentro de Dirigentes de Cultura de América del Sur, para impulsar programas de financiación del patrimonio cultural y propiciar el intercambio de experiencias.
También arrancó el fin de semana la Cumbre de los Pueblos del Sur para tratar asuntos sociales, productivos y ambientales con la participación tanto de activistas sociales como de representantes gubernamentales.
Y hoy se celebra en Salvador la llamada Cumbre Sindical, que reúne las organizaciones sindicales de América Latina, así como el Encuentro de los Partidos de Izquierda del Cono Sur.
Mientras tanto, en Costa do Sauípe, la mayoría de los hoteles ha cerrado el acceso a los turistas durante esta semana, aunque todos han colgado el cartel de completo gracias a los cientos de funcionarios y periodistas que se concentrarán en las instalaciones.
Las calles que conectan los hoteles se han llenado este fin de semana de vehículos militares, coches policiales y autobuses turísticos que funcionan como único medio de transporte para reporteros y miembros de las delegaciones.
Para evitar sobresaltos, el Gobierno brasileño ha extremado las medidas de seguridad en la zona y ha desplegado al ejército y la policía en los cinco grandes hoteles que se extienden por la costa y que albergarán a presidentes, ministros, diplomáticos y periodistas.
Los jefes de Estado y de Gobierno que han confirmado su asistencia se alojarán en un complejo pensado para el descanso y suficientemente apartado como para que no le alcancen los ecos de las protestas de las cumbres sociales que se celebran en Salvador.
El complejo Costa de Sauípe, construido en terrenos del grupo Odebrecht, expulsado recientemente de Ecuador, y financiado por el fondo de previsión privada del Banco de Brasil (Previ), se extiende por 176 hectáreas e incluye cinco complejos hoteleros, seis posadas, un campo de golf, 15 canchas de tenis y hasta un centro de entrenamiento ecuestre.