Un peruano huido de la Justicia argentina desde agosto de 2007 ha llegado a Buenos Aires, extraditado desde Paraguay, para ser juzgado por narcotráfico y tres homicidios, informaron hoy fuentes policiales.
El peruano Marco Antonio Estrada González, alias Marcos, fue trasladado desde Asunción por personal de la oficina argentina de Interpol y quedó alojado en una unidad de detención del Palacio de los Tribunales.
El sindicado líder narco estuvo prófugo desde agosto de 2007 hasta noviembre de ese mismo año, cuando fue detenido en la capital paraguaya.
La orden de captura internacional de Estrada González había sido librada por el juez Jorge Ballesteros, quien está a cargo de la causa por narcotráfico en una chabola del sur de la ciudad de Buenos Aires.
Además, Estrada González está imputado en una causa un triple homicidio agravado, cuyo expediente lleva adelante el magistrado Pablo Ormaechea.
Estos asesinatos fueron cometidos el 11 de febrero de 1999, cuando al menos cuatro hombres llegaron a un campo de fútbol en el barrio de Bajo Flores y atacaron a tiros a quienes jugaban, tres de los cuales murieron.
Entre otros antecedentes, "Marcos" fue condenado el 6 de julio de 2004 a tres años y dos meses de prisión como miembro de una asociación ilícita que operaba en ese barrio precario.
Tras recuperar la libertad, fue declarado prófugo en la causa por el triple crimen y se cree que escapó del país el 8 de mayo de 2007, junto a su mujer, en una avioneta que robó del aeroclub de la ciudad bonaerense de Saladillo.
La fuga de la pareja ocurrió dos días después de que la suegra de "Marcos", Lucila Enríquez Alarcón, fuera detenida junto a otras 20 personas en un operativo antidrogas en Bajo Flores.
Por esa causa, la mujer está procesada con prisión preventiva acusada de ser la organizadora de una asociación ilícita dedicada a la venta de drogas y lavado de dinero, mientras que en otra irá a juicio oral acusada de haber amenazado a vecinos de su barrio y haberlos obligado a mudarse.
Este expediente derivó de la causa por los homicidios de cinco peruanos cometidos en octubre de 2005 durante una procesión religiosa en esa chabola.