El cuestionamiento de la idea de modernidad y del papel del arte en el mundo actual es el núcleo de la muestra "Principio Potosí", que llegó hoy a Bolivia tras pasar por España y Alemania con piezas de artistas contemporáneos con un nuevo concepto de la historia del arte.
"La exposición es un planteamiento del papel del arte en el mundo en el cual vivimos y de la idea que tenemos de modernidad, heredada de los grandes imperios coloniales", dijo en una entrevista con Efe Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía de Madrid, uno de los organizadores de la muestra.
Calificada por Borja-Villel de "atrevida, agresiva, incómoda, no al uso, compleja y difícil", la exposición "Principio Potosí: ¿Cómo podemos cantar el canto del Señor en tierra ajena?", agrupa lienzos coloniales andinos con arte contemporáneo y busca correspondencias entre los siglos XVI-XVIII y el mundo actual.
"A veces casi chirrían al verse juntos", confesó el director del Reina Sofía, si bien aseguró que es parte del nuevo concepto artístico que presenta la muestra.
"Lo que plantea esta exposición es una inversión de los principios artísticos a partir del diálogo entre las pinturas históricas y el arte contemporáneo", agregó.
Producida en Europa y concebida por los artistas-comisarios Max Hinderer, Alice Creischer y Andreas Siekmann, la exposición se apoya en el concepto de "acumulación originaria" de Karl Marx, con la que en su opinión nace la modernidad.
"Esta exposición plantea que la modernidad puede tener muchos orígenes, y que uno de estos puede ser la pintura colonial", explicó Borja-Villel.
En el título de la muestra el "principio" abraza los significados de "origen" y de "postulado", que se combinan en la tesis de que la modernidad no nació en exclusiva en el París de la Ilustración.
El trabajo de reinterpretación de artistas como Inés Doujak, León Ferrari, Eduardo Molinari, María Galindo, Elvira Espejo y Zhao Liang ha llevado además a mostrar que la situación del principio de la época moderna es parecida a la de ahora, con la acumulación de riqueza en Oriente Próximo.
Ése fue el objeto de la muestra: buscar conexiones y paralelismos entre la pintura colonial y el arte actual que tienden a legitimar las élites globalizadas.
La complejidad de la muestra hizo que los organizadores preparasen un mapa con siete diferentes recorridos para poder seguir la laberíntica exposición.
"El propio dispositivo de la exposición no es neutro", aseguró el director del Reina Sofía, ya que se busca un replanteamiento de la linealidad expositiva museística del mundo occidental.
La exposición, repartida en dos museos de La Paz (el Nacional de Arte y el de Etnografía y Folclore), estará en esta ciudad hasta el 30 de abril, tras su paso por el Reina Sofía y el Haus der Kulturen der Welt, de Berlín.
En mayo, la muestra viajará a la capital oficial de Bolivia, Sucre, y a la Casa Nacional de la Moneda de Potosí.