El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, ve cerca el regreso de su país a la Organización de Estados Americanos (OEA), mientras que para el derrocado Manuel Zelaya las amenazas a su libertad le dificultan el retorno a su país.
Lobo se congratuló hoy de que la justicia le anulase el lunes dos juicios por presuntos actos de corrupción a Zelaya, y considera que eso despeja el camino para el regreso de Honduras a la OEA.
La OEA suspendió a Honduras de ese foro una semana después del derrocamiento de Zelaya (28 de junio de 2009), cuando promovía una consulta popular para reformar la Constitución, aún cuando tenía impedimentos legales.
Esa "decisión de la Corte Suprema de Justicia abre la posibilidad (...) para que en el mes de junio regresemos de nuevo a la Organización de Estados Americanos y podamos caminar de la mano, todos juntos, como siempre lo hemos estado y debimos haber estado" haciendo, expresó hoy Lobo.
El fallo de una Corte de Apelaciones que anula los dos juicios a Zelaya, ha provocado reacciones favorables desde Washington hasta Brasilia, augurando un pronto regreso del expresidente a Tegucigalpa y de Honduras a la OEA.
Pero Zelaya dijo hoy a un canal de la televisión de Tegucigalpa que todavía no puede hacer uso de sus "derechos constitucionales" y se obstaculiza su retorno al mantenerse "sometido a coacción y amenazas" a su libertad.
La anulación de los casos a Zelaya no define aún su situación porque el Ministerio Público presentará un recurso de amparo, para lo que tiene 60 días a partir de hoy, luego de no prosperar una reposición que presentó el pasado martes tras conocer el fallo de la Corte de Apelaciones.
El regocijo de Lobo contrasta con la opinión de Zelaya, para quien "la persecución" en su contra "continúa" en tanto no se cumpla una resolución de la OEA y un reciente acuerdo alcanzado en Colombia por los presidentes de ese país, Venezuela y Honduras, que establecen que se le ponga "punto final" a los juicios que después del golpe de Estado le incoó el Ministerio Público.
Mientras se define el regreso de Zelaya a Tegucigalpa y de Honduras a la OEA, los hondureños siguen divididos entre los que apoyaron el derrocamiento del exgobernante y los que lo rechazan, muchos de ellos a través del Frente Nacional de Resistencia Popular.
No faltan los que, al margen de que Zelaya sea inocente o culpable de los delitos que le incoó el Ministerio Público, consideran que el expresidente debe presentarse a la justicia para que demuestre su inocencia.
Tanto Zelaya como sus seguidores rechazan el sistema judicial alegando que apoyó su derrocamiento con respaldo de empresarios, militares, políticos de oposición y del mismo Partido Liberal, que llevó al poder al ahora presidente derrocado.
Para el excandidato presidencial por el Partido Unificación Democrática (UD, de izquierda) Matías Funes, Zelaya, "como cualquier otro ciudadano no puede estar sobre la ley" y "lo mejor que puede hacer es presentarse a los tribunales" a demostrar su inocencia.
Funes comentó a periodistas que en Honduras se ha visto que va a la cárcel una persona "que por hambre o necesidad se robó una gallina, pero están en libertad los que le han robado millones al país".
El cardenal Oscar Andrés Rodríguez, a quien los seguidores de Zelaya califican de "golpista", dijo hoy escuetamente a periodistas que si el exgobernante tiene su conciencia tranquila, no hay razón para que esté fuera del país.
"Ahí está la justicia, yo creo que él, si tiene su conciencia tranquila, por qué va a estar afuera", enfatizó Rodríguez.
La Resistencia Popular, cuyo coordinador general es Zelaya, no se ha pronunciado sobre el fallo de la Corte de Apelaciones, pero uno de sus dirigentes, Rafael Alegría, advirtió ayer que la crisis se profundizará si el Ministerio Público presenta un recurso de amparo que cambie la situación actual.
Para otros sectores, Zelaya, quien desde el 27 de enero de 2010 reside en República Dominicana, no quiere regresar a Honduras porque está muy bien en ese país, o teme que atenten contra su vida.