El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, dijo hoy que está preocupado por la ola de violencia en el país, donde este fin de semana fueron asesinados dos jóvenes universitarios, lo que ha conmocionado a diversos sectores.
"Estamos preocupados por esta situación", dijo Lobo a periodistas tras asistir al velatorio del joven Rafael Alejandro Vargas, hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos, asesinado junto a su amigo Carlos Pineda.
Vargas cursaba estudios de sociología, mientras que Pineda estaba terminando leyes, según relatos de sus familiares.
Los cuerpos sin vida de Vargas y Pineda, quienes murieron a causa de varios disparos de arma de fuego, fueron hallados el sábado en la madrugada a la altura del kilómetro 8 de la carretera que desde Tegucigalpa conduce al sur del país centroamericano.
Lobo admitió que su Gobierno no ha podido frenar la violencia que sacude a Honduras, con un promedio de 20 homicidios diarios, que en su mayoría no han sido esclarecidos por las autoridades.
Agregó que lamentaba "mucho" la muerte violenta de los dos jóvenes universitarios, quienes fueron asesinados tras asistir a una cena en casa de una amiga en la colonia Miraflores, al oriente de Tegucigalpa, según informó uno de los parientes de Pineda.
El gobernante recordó que aunque se han tomado algunas medidas para frenar la alta ola de criminalidad, en los últimos dos meses no ha visto resultados.
La rectora de la Unah, quien ha impulsado importantes reformas en la máxima casa de estudios, fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional que recién presentó su informe sobre los hechos ocurridos antes, durante y después del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contra el entonces presidente, Manuel Zelaya.
Lobo dijo que la muerte de los dos universitarios se debe investigar y que espera que las autoridades hallen a los autores del crimen.