La segunda vuelta de las elecciones presidenciales finlandesas que enfrentará el próximo 5 de febrero al conservador Sauli Niinistö y al ecologista Pekka Haavisto será muy disputada, a pesar de la clara victoria de Niinistö en la votación de ayer, en opinión de la mayoría de analistas locales.
Niinistö, exministro de Economía de 63 años, se impuso en la primera vuelta de las presidenciales del domingo al lograr el 37 % de los votos, casi el doble que el candidato de Los Verdes, quien finalmente quedó en segundo lugar con el 18,8 %.
Sin embargo, la clara ventaja de Niinistö no le garantiza la victoria en la segunda vuelta, que será decidida por el voto de aquellos electores cuyos candidatos han quedado descolgados de la carrera presidencial y que representan a casi la mitad del censo.
De momento, los líderes de los demás partidos han decidido no alinearse oficialmente con ningún candidato y han dado libertad de voto a sus seguidores.
"La segunda vuelta será en cierto modo una lucha entre los valores conservadores y liberales, entre la derecha y la izquierda, pero sobre todo será una elección entre dos personas", asegura hoy un analista del principal diario del país, "Helsingin Sanomat".
Niinistö, quien ya estuvo a punto de arrebatar la Presidencia a la socialdemócrata Tarja Halonen en los comicios de 2006, cuenta con el apoyo del primer ministro Jyrki Katainen y de los sectores conservadores.
Sin embargo, la gran popularidad que tenía hace sólo unos meses, cuando las encuestas pronosticaban su victoria en la primera vuelta, se ha ido desvaneciendo de forma progresiva, mientras que la de su rival ha despegado vertiginosamente desde el inicio de la campaña.
Además de contar con el apoyo de los ecologistas, Haavisto podría atraer la mayor parte del voto de la izquierda y de los sectores progresistas, que no se resignan a aceptar un giro a la derecha en la política finlandesa.
"No vamos a dar consignas, nuestros votantes deben escoger por sí mismos, pero creo que los electores de izquierda van a tener fácil decantarse por Haavisto", ha declarado a la prensa el líder de la Alianza de Izquierdas, Paavo Arhinmäki.
Paradójicamente, Haavisto se ha ganado también las simpatías de una parte considerable del electorado que votó hace diez meses al partido ultranacionalista Verdaderos Finlandeses en las elecciones parlamentarias, incluido su líder, el populista Timo Soini.
Muchos de ellos ven a Niinistö como un representante del actual sistema elitista de la política finlandesa, mientras que Haavisto es un abanderado de la lucha contra la creciente desigualdad social.
No obstante, es previsible que el ala más extremista de ese partido se incline por los valores conservadores de Niinistö para evitar que el candidato verde, homosexual declarado, asuma la Presidencia.
Según los expertos, el voto de los 540.000 electores centristas será decisivo para decidir el resultado final, después de que su propio candidato, el veterano Paavo Väyrynen, se quedara a sólo 1,3 puntos de alcanzar la segunda vuelta.
La mayor parte del electorado centrista podría inclinarse finalmente por Niinistö, más cercano a los valores tradicionales y al sentimiento nacionalista en el que Väyrynen basó su campaña, lo que garantizaría la victoria del político conservador.
"Niinistö ha sido muy popular durante los últimos seis años. Por algún motivo, su personalidad atrae a muchos. Quizá es el tipo de persona que los finlandeses quieren tener como presidente", afirmó hoy un analista de la televisión nacional YLE.
En todo caso, gane quien gane el 5 de febrero, se tratará de un resultado histórico que supondrá el final de 30 años seguidos de presidencias socialdemócratas.
La eventual victoria de Niinistö le convertirá en el primer conservador en llegar a la Presidencia finlandesa desde 1956, mientras que si gana Haavisto, será la primera vez en la historia que el candidato de un partido verde es nombrado jefe de Estado.
Por Juanjo Galán.