Los canadienses no logran honrar a los "Crazy canucks" en 'sus' Juegos


Erik Guay fue el único que aguantó el tipo, pero los canadienses no pudieron honrar hoy a los "crazy canucks" -el grupo de alocados esquiadores de ese país que se hinchó a ganar descensos en la segunda mitad de los años 70- al lograr como mejor puesto un quinto en la pista Dave Murray, que lleva el nombre de uno de los integrantes del histórico cuarteto.


Ken Read lideraba el grupo canadiense que convulsionó el mundo al cuestionar la hegemonía europea en la prueba reina del esquí alpino, en una época en la que sólo había tres disciplinas: descenso, eslalon y gigante.


El 7 de diciembre de 1975, al hacerlo en Val D'Isere (Francia), Read se convirtió en el primer norteamericano en ganar un descenso de Copa del Mundo. Si ya sorprendió su gesta, tan sólo dos semanas después, Dave Irwin volvía a dejar boquiabierto al personal al ganar el descenso de Schladming (Austria). Algo raro estaba sucediendo en el mundo del esquí.

 

Los "canucks" no se asemejaban nada a los grandes equipos de antaño. Con escasos medios, pero muchas ganas e ilimitado valor, el cuarteto dirigido por John Ritchie se hizo célebre por toda Europa antes de ganarse el reconocimiento de sus propios compatriotas.


Read ganó en menos de una semana -entre el 12 y el 18 de enero de 1980-, los dos descensos más prestigiosos del circuito: el del Hahnenkamm, en Kitzbuehel (Austria) y el del Lauberhorn, en Wengen (Suiza). Lo mismo que hizo hace justo un año el suizo Didier Defago, que a esta proeza añadió hoy el título olímpico de descenso.


En total, Read logró cinco triunfos, todos en descenso, disciplina en la que sumó catorce podios, cuatro de ellos en Kitzbuehel, la meca del esquí alpino.

 

Irwin sólo se subiría a otro podio de Copa del Mundo -en el 82, precisamente en Whistler, donde fue tercero-. Pero entró nueve veces en el 'top ten' en las 16 pruebas de la Copa del Mundo que disputó. Hace nueve años sufrió un grave accidente en una prueba de aficionados, del que se recuperó para crear la Fundación Dave Irwin para Lesiones Cerebrales, después de haber sido dos veces olímpico, en Innsbruck'76 (Austria) y en Lake Placid'80 (Estados Unidos).


Donde Steve Podborski, el más joven y el más laureado de los "crazy canucks" -que había debutado en 1974, a los 17 años-, ganó el bronce olímpico en un descenso que ganó el austriaco Leonhard Stock.


Podborski -que forma parte, como responsable de las relaciones internacionales, del Comité Organizador de los Juegos de Vancouver (VANOC)- fue el primer no europeo en ganar, en 1982, la Copa del Mundo de descenso, en la que durante su carrera firmó ocho victorias -dos de ellas en Kitzbuehel- y un total de veinte podios.

 

La pista que albergó hoy la prueba reina del esquí alpino lleva el nombre de Dave Murray, el único de los cuatro que no logró ganar una carrera de la Copa del Mundo.


Si Irwin se distinguía por sus enormes gafas, Murray era el barbudo del cuarteto. Originario de Whistler, sede de las pruebas de alpino en estos Juegos, fue dos veces segundo y una vez tercero en Copa del Mundo. Olímpico en Lake Placid -donde Canada añadió su décimo puesto y el undécimo de Irwin al bronce de Podborski- Murray falleció en 1990 a causa de un cáncer de piel.


Los "canucks" aportaron un legado impagable al esquí alpino canadiense. De sus éxitos había tomado cumplida nota Ed Podivinsky, que logró una victoria y seis podios en Copa del Mundo y emuló a Podborski en los Juegos de Lillehammer'94 (Noruega), en los que ganó bronce en el descenso.

 

La última generación de velocistas canadienses son otra muestra clara del mérito de aquellos locos precursores de los años setenta, que competían con muchos menos recursos que ellos.


John Kucera, hijo de emigrantes checos -y ausente por lesión en estos Juegos-, se convirtió hace un año, en Val D'Isere (Francia) en el primer campeón del mundo alpino de Canadá, al ganar, cómo no, el título de descenso. Algo que estuvo a puntos de conseguir dos años antes Jan Hudec, plata en Are (Suecia), que hoy acabó vigésimo quinto, a 1,58 segundos del flamante campeón olímpico.


Los anteriores y Eric Guay -cuarto en el supergigante olímpico de Turín, con una victoria y diez podios en Copa del Mundo- fueron bautizados como los "canadian cowboys", en un intento de reeditar en versión moderna al irrepetible e inimitable cuarteto.


Quitando a este último, al resto de los canadienses les pudo hoy la presión: los "canucks" no hubieran fallado. Guay acabó quinto y salvó un poco su propio honor. Pero Robbie Dixon se salió de pista y Manuel Osborne-Paradis, que, con tres triunfos en Copa del Mundo -dos esta temporada- se presentaba entre los favoritos, no pasó del puesto 17, a un segundo y trece centésimas de Defago. Que confirmó ser experto en saber estar en los momentos clave.


Con sólo tres victorias en Copa del Mundo, Defago puede presumir de haber ganado Kitzbuehel y Wengen, de ser campeón olímpico y de haber ganado el oro más importante de todos en el territorio de los "Crazy canucks". Nadie le sacará ya de la historia del esquí alpino.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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