El gobernante Partido Popular (PP) español abre hoy su XVII Congreso Nacional con el objetivo de renovar su ideario y su dirección, en la que su líder y presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, será reelegido.
A diferencia del anterior congreso celebrado hace cuatro años en el que el liderazgo de Rajoy estuvo cuestionado tras su segunda derrota electoral, el PP afronta este cónclave tras llegar al Gobierno avalado por la amplia mayoría que le dieron las urnas el pasado noviembre.
Por ello, en la renovación de los órganos de dirección que deberá sancionar el congreso no se prevén sorpresas, sino por el contrario una línea continuista, con María Dolores de Cospedal, como "número dos" en su cargo de secretaria general y el dirigente andaluz Javier Arenas, como vicepresidente.
Cospedal es además la presidenta de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, que el PP logró arrebatar a los socialistas el pasado año tras décadas de gobiernos regionales del PSOE.
El diario "El País" publica hoy que la compatibilización de ambos cargos es "el único asunto que parece generar un auténtico pulso" en la cita de Sevilla.
Señala que Cospedal, pese a ser la "número dos" siempre ha tenido contrapesos en otros dirigentes 'populares' como Ana Mato -vicesecretaria de organización-, nombrada por Rajoy ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y el dirigente andaluz Javier Arenas.
Ahora -agrega-, "quiere dejar de tener esos contrapoderes" y ejercer el "poder total", por lo que no quiere que se nombre un coordinador o "número tres" que se ocupe del día a día del PP.
Aparte de renovar los órganos de dirección, y según fuentes del partido, la cita de Sevilla se pretende que sea sobre todo "un debate de ideas" para ayudar a buscar soluciones a la grave crisis económica que vive España y consolidar el proyecto político de la formación de centroderecha.
Los 3.172 compromisarios debatirán las cinco ponencias que se presentan: Estatutos, Política, Económica, Social y Europa y Exterior.
En clave interna destaca la apuesta para apartar y castigar la corrupción dentro del partido, con el compromiso de endurecer el código deontológico y de sanciones, reforzar el control sobre el patrimonio de sus integrantes y determinar la expulsión de los cargos inhabilitados con sentencia firme.
El resto de las ponencias hace una defensa férrea de las reformas económicas y de otra índole que piensa hacer o ha impulsado ya el Gobierno de Rajoy y repite las promesas que el partido hizo en su programa electoral.
Habrá también algunos asuntos "controvertidos", como el reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo -el PP presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional español contra el matrimonio homosexual aprobado por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero- y la posibilidad de limitar los mandatos de los cargos institucionales a doce años.
A última hora surgió también la polémica entorno a la propuesta de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, de que se elimine el término "cristiano" de la definición ideológica del PP.
El congreso se desarrolla en Sevilla, la capital de Andalucía, apenas un mes antes de que esta comunidad autónoma española celebre unas elecciones regionales de gran trascendencia en las que las encuestas vaticinan una nueva victoria del PP.
El triunfo conservador supondría una gran derrota para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que perdería el último gran feudo que le queda y en el que gobierna desde el comienzo de la etapa democrática.
En la actualidad, tras las últimas elecciones regionales, los socialistas solo gobiernan Andalucía y el País Vasco, pero en esta última gracias al apoyo del PP.
El congreso, que concluirá el próximo domingo, rendirá homenaje al fallecido Manuel Fraga y contará con la asistencia del exjefe del Ejecutivo español José María Aznar.
También se espera la presencia del presidente del Partido Popular Europeo, el belga Wilfred Maertens.