Los cuatro candidatos a la Presidencia de Chile protagonizaron esta noche un debate televisivo "largo, distinto e intenso" en el cada uno ahondó en las diferencias programáticas con vistas a las elecciones del 13 de diciembre
Ésta fue la cuarta vez que se veían las caras el empresario Sebastián Piñera, el ex presidente Eduardo Frei, el independiente Marco Enríquez Ominami y el izquierdista Jorge Arrate, que aprovecharon la oportunidad para marcar distancias en un debate no exento de descalificaicones personales.
También fue la primera ocasión en que los aspirantes a La Moneda se pronunciaron abiertamente sobre las relaciones exteriores, los modelos políticos de América Latina y los litigios fronterizos con Perú y Bolivia.
Organizado por el Canal 13, propiedad de la Universidad Católica de Chile, el largo debate (más de dos horas) les permitió contestar las preguntas del público y los periodistas, preguntarse unos a otros, e incluso replicar a las alusiones de sus oponentes.
Los aspirantes se enzarzaron en disputas personales, como la protagonizada por el candidato de la derecha y favorito en las encuestas, Sebastián Piñera, y el aspirante oficialista, Eduardo Frei, a raíz de la separación entre política y negocios.
En alusión a supuestos casos de corrupción, el representante de la Coalición por el Cambio Alianza habló de la existencia de "negociados" durante el gobierno de Eduardo Frei (1994-2000), a lo que el abanderado de la Concertación contestó a Piñera que los partidos que le apoyan han obstaculizado las leyes de transparencia.
"Otra vez, los negocios y la política, la política y los negocios. Eso no se va a terminar nunca si no se legisla; la derecha votó en contra de proyectos como fideicomiso", se quejó Frei, después de escuchar las insinuaciones de Piñera sobre "coimas" en la compra de armamento militar.
Poco antes, los abanderados de la Coalición por el Cambio y la Concertación se habían enfrascado en otro cruce de descalificaciones acerca de los indultos presidenciales, cuando Piñera acusó a Frei de excarcelar a 56 narcotraficantes y 21 homicidas.
Otro de los intercambios dialécticos más duros lo protagonizaron el empresario conservador y el diputado ex socialista Marco Enríquez-Ominami, quienes como sucedió hace tres días en otro debate, entablaron una discusión acerca de la inmadurez y la falta de ideas renovadoras.
"Usted tiene como su asesor en política exterior a José María Aznar, que es el que arrastró a España a la guerra más cruel, como la de Irak", le espetó Marco Enríquez Ominami al candidato de la derecha, quien le aconsejó que dejara de "descalificar a todo el mundo" y le tachó de "inmaduro".
Cuando los conductores del debate les pidieron a los candidatos que citasen a un líder latinoamericano modélico, ninguno de ellos aludió en primera instancia a Michelle Bachelet, y ello a pesar de que la mandataria chilena alcanza una popularidad del 80 por ciento y es citada a menudo como referencia por los cuatro.
Fue el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, el que concitó la simpatía política de los aspirantes, excepto del socialista Jorge Arrate, que se decantó por los gobernantes de Bolivia, Evo Morales, y Ecuador, Rafael Correa.
"No tengo modelos ni paradigmas -señaló Frei-, pero si tuviera que elegir a uno que realiza importantes políticas sería Lula, ya que ha tenido una gran sensibilidad para las grandes materias mundiales. El que no quisiera replicar es el aplicado en Venezuela, pues ha llevado más pobreza".
Tras expresar su "aprecio" por el presidente colombiano, Alvaro Uribe, Piñera opinó por su parte que "lo peor es Chávez en Venezuela y Castro en Cuba (...) y lo mejor es Lula, ya que ha sido un presidente muy exitoso, un líder sindical que cuando asumió el gobierno respetó el emprendimiento y el equilibrio macroeconómico".
El aspirante de la izquierda, Jorge Arrate, expresó su rechazo por el mandatario peruano, Alan García, "quien ha terminado -dijo- siendo un presidente de derecha y antichileno. Tampoco me gusta Álvaro Uribe, en Colombia", apostilló.
Coincidiendo con Frei y Piñera en su aprecio por Lula, el independiente Marco Enríquez Ominami se distanció de Chávez, y expresó su rechazo a Uribe, de quien dijo que es "no ha sido bueno para Latinoamérica, por ejemplo con la instalación de bases estadounidenses en su país".
Los candidatos también se opusieron a ceder soberanía a Bolivia para darle salida una al mar, excepto Jorge Arrate, partidario de una negociación "que también beneficie a Chile".
A pesar de que en algunos momentos registró niveles de tensión, el debate de esta noche -que apenas alcanzó el cuarto lugar de la audiencia televisiva- también tuvo espacio para la distensión, las bromas e incluso las galanterías hacia las respectivas esposas.
Esto sucedió cuando los moderadores interpelaron a los candidatos sobre las virtudes que admiraban en sus oponentes, oportunidad que todos -excepto Eduardo Frei- aprovecharon para elogiar algunos detalles de la personalidad de sus adversarios políticos.
Pero a la hora de reconocer los propios defectos hubo unanimidad: todos coincidieron en que era la impaciencia por gobernar para mejorar el país.