Los cubanos se informan sobre la aventura del trabajo privado


Muchos cubanos iniciaron hoy un periplo por las oficinas de trabajo del país para averiguar qué les espera en el sector privado, después de que el Gobierno haya abierto el proceso de trámites de licencias para el empleo independiente en medio de bastante desinformación.


Tras semanas de expectativa, las instancias municipales de Trabajo en La Habana amanecieron hoy con carteles actualizados y decenas de funcionarios dispuestos a explicar los nuevos reglamentos para el trabajo por cuenta propia, que ayer entraron en vigor con su publicación en la Gaceta Oficial.


"Esto es muy loco. Ayer salió la información oficial y hoy ya empezamos a atender gente, la mayoría muy desorientada", comentó a Efe una funcionaria que no quiso identificarse, pues no tienen permitido ofrecer información del proceso a la prensa extranjera.

 

La normativa sobre el proceso se ha colocado en carteles impresos en las afueras de las oficinas municipales de La Habana, donde decenas de curiosos e interesados se reunieron este martes para leer los murales.


En previsión de que la demanda de información y licencias aumente desde hoy, algunas oficinas han habilitado espacios más grandes en otros locales oficiales.


Magdalena, de 46 años, dijo hoy a Efe que planea abrir un negocio de comida con servicio a domicilio, para el que piensa contratar a un ayudante y recurrir al capital familiar.

 

Según explicó, hace pocos meses intentó iniciar el mismo negocio sin licencia, pero no le fue muy bien con el trabajo ilegal porque "casi no podía operar".


Como muchos cubanos, se enteró de la noticia de la apertura del trabajo privado por los periódicos, pero llegó hoy a la oficina de de su barrio sin conocer los detalles de los trámites y entrevistas que tendrá que pasar para obtener el permiso.


A la entrada del local, dos funcionarios recibían a los curiosos con un ejemplar de la Gaceta Oficial en mano, para explicarles las nuevas normas.

 

El documento en cuestión se ha convertido en la "biblia" del trabajo por cuenta propia, y mientras unos han tenido que recorrer largas distancias para conseguirlo, otros pagan 20 veces el precio de un ejemplar en el "mercado negro".


Jesús, que vive a unos 55 kilómetros del centro de La Habana, en el poblado de Mariel, dijo a Efe que hoy tuvo que acercarse a la capital para comprar un ejemplar de la Gaceta Oficial, porque en su zona se agotaron.


"Parece que se editaron muy pocas. Encontramos gente que las están revendiendo carísimas, pero no los voy a criticar, hay que vivir de algo", apuntó.

 

Ramón, quien lo acompañó en el viaje a La Habana, fue uno de los pioneros del trabajo independiente en la isla cuando en la década de los noventa el Gobierno abrió por primera vez esa opción, ante la crisis económica que sobrevino con la caída del bloque socialista.


"Trabajé vendiendo comida ambulante desde 1992 hasta 1998. Un día me cancelaron la licencia por un año y nunca me enteré por qué", dijo a Efe Ramón, que está dispuesto a correr ahora el mismo riesgo porque "es lo mejor que se puede hacer".


En su opinión, la actual "desorientación" e "incertidumbre" con la nueva ley se asemeja a lo que ya vivió hace 20 años, con la diferencia que "los impuestos son más altos y el riesgo es mayor".


El Gobierno ha establecido para los llamados "cuentapropistas" un régimen tributario especial, en el que pagarán impuestos sobre las ventas o los servicios públicos, así como por sus ingresos personales.


La contratación de asalariados es una de las principales novedades de estas reformas, pues dará paso a la creación de pequeñas empresas y negocios.


Según datos oficiales, a finales de 2009 unos 144.000 cubanos ejercían el trabajo por cuenta propia o "autoempleo", y ahora se prevé que unos 250.000 se incorporen a ese sector.


La ecuación matemática de las autoridades cubanas es que después de reducir en seis meses 500.000 empleos sobrantes en las plantillas estatales, los trabajadores "disponibles" se sumen al sector independiente para nivelar las fuerzas de trabajo en el país.


Sin embargo, algunos de los que dicen tener empleos "seguros" ya decidieron "pedir la baja" en sus centros de trabajo porque ha llegado la oportunidad que llevaban años esperando.


Es el caso de Regla, quien hasta hace una semana era funcionaria con cargo directivo en una instancia estatal, y de su esposo, Marcos, que aún trabaja como conductor para el Gobierno.


Según explicaron a Efe, han decidido lanzarse al mundo del trabajo independiente con un negocio de venta de artículos religiosos, desde hierbas y piedras de santeros hasta imágenes de vírgenes.


"En los alrededores de mi casa otros han abierto el mismo negocio, así que tengo competencia asegurada", dijo Regla a Efe mientras esperaba en una cola para iniciar los trámites de su proyecto.


Su esposo, de 33 años, explicó que llevan años ahorrando y sólo estaban esperando a que desaparecieran las prohibiciones.


Para otros el futuro no está tan claro. Rosario, un ama de casa de 61 años, esperaba hoy en la misma cola para "aclarar dudas" y "averiguar", aunque sin tener idea de qué tipo de negocio abrirá en los próximos meses.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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