La Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), la mayor patronal de Brasil, pidió al Gobierno que medie para que Argentina no sustituya los productos del país por artículos chinos, informa hoy la prensa digital.
La edición electrónica del diario O Estado de Sao Paulo citó fuentes del gremio empresarial, que exigen al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que intervenga para que Argentina "no incurra en el llamado desvío de comercio a terceros países".
El pedido, a pocos días de la reunión bilateral comercial programada para la próxima semana en Buenos Aires, fue entregado el jueves en la sede de la FIESP al canciller brasileño, Celso Amorim, quien estuvo reunido con empresarios de diversos sectores.
La iniciativa pretende una revisión y fiscalización de la reducción de importaciones argentinas de productos brasileños y si esa medida beneficia directa o indirectamente a terceros países.
La FIESP exigió días atrás al Gobierno que se queje formalmente ante Argentina por su decisión de imponer licencias no automáticas y precios mínimos para la importación de dos centenares de productos, algunos de los cuales compra a Brasil.
El reclamo brasileño también se fundamenta en la falta de consulta previa por parte de Argentina para adoptar medidas unilaterales sobre el comercio entre los dos países.
Lula y la presidenta argentina, Cristina Fernández, se reunirán el próximo 20 de marzo en la sede de la FIESP, en Sao Paulo, y el tema de las diferencias comerciales, con la posible creación de un llamado "acuerdo de convivencia", aparece en la agenda.
Según cifras oficiales, el comercio bilateral, que es favorable a Brasil desde 2003, se redujo entre enero y febrero un 40,5%.
Las exportaciones brasileñas con destino a Argentina cayeron un 46,5% en ese bimestre en comparación con el mismo período de 2008.
Los sectores más afectados con la reducción de exportaciones a Argentina son el textil, electrodomésticos y tractores.
Para el canciller Amorim, Brasil necesita soluciones "más creativas" con Argentina y "más tranquilidad" para afrontar el problema.
"Cualquier medida que pueda ser interpretada como proteccionismo es pésima, pero no podemos tener miedo", comentó Amorim en su encuentro con empresarios.