Los liberales alemanes intentan sacudirse la crisis con un congreso de renovación


El Partido Liberal (FDP) alemán, socio minoritario de la actual coalición de gobierno, intenta sacudirse la dura crisis que atraviesa con un congreso en el que se renovará la cúpula y se fijarán las líneas estratégicas y programáticas para los próximos años.


Los vientos de crisis para los liberales son evidentes y así lo reconoció hoy, al comienzo del congreso de tres días, el hasta esta semana ministro de Economía y ahora jefe del grupo parlamentario, Rainer Brüderle.


"Nuestro partido se encuentra en una dura crisis", dijo Brüderle quien afirmó que el FDP creó grandes expectativas entre los ciudadanos durante la campaña para las elecciones generales de 2009, que luego no ha podido cumplir debidamente.


"Tenemos que mejorar", dijo Brüderle, quien dejó su ministerio y pasó a liderar el grupo parlamentario para dejarle libre el puesto en Economía al nuevo jefe del partido, Philipp Rösler.


Rösler releva al frente del FDP al titular de Exteriores, Guido Westerwelle quien, en los años de la oposición -entre 1998 y 2009- llevó a su partido a récords de votación pero, desde que tras entrar en la coalición con los cristianodemócratas de Merkel, no logró detener una caída en picado.


El FDP ha caído de casi el 15 por ciento en las elecciones generales de 2009 a menos del 5 por ciento en las encuestas más recientes.

 

Los liberales vienen de perder su participación en el gobierno de Baden Württemberg y de que quedarse fuera del parlamento regional de Renania Palatinado.


Las encuestas, además, apuntan a que el FDP correría serio peligro de quedarse fuera del parlamento federal si se celebrase ahora elecciones, al no alcanzar el mínimo exigido del cinco por ciento de las votos.


Como reacción a esa situación, Westerwelle optó por dejar su cargo al frente del partido y abrir paso a una renovación personal.

 

No obstante, muchos críticos sostienen que, para que el partido logre salir de la difícil situación en la que se encuentra, se requeriría no sólo una serie de relevos personales sino también, y ante todo, una renovación programática que no parece inminente.


La nueva cúpula que liderará Rösler tiene la misma orientación de Westerwelle, quien hoy, en su discurso de despedida, admitió errores pero defendió su gestión y apeló a la agrupación a seguir manteniendo sus posiciones programáticas.


"En los diez años que he estado en el cargo naturalmente he cometido errores y lo admito. Pero creo que en estos diez años hemos tenido más aciertos que errores", dijo Westerwelle, que seguirá como ministro de Asuntos Exteriores.

 

Westerwelle dijo además que no cree que los temas con los que el FDP fue a la última campaña electoral estuvieran equivocados, sino que el problema fue que muchas de las propuestas no lograron imponerse en el programa de Gobierno con la Unión Cristianodemócrata (CDU).


El presidente saliente de la agrupación insistió en que la misión del FDP es mantener su compromiso con la libertad, frente a aquellos que tienden en muchas ocasiones a ver en la intervención del Estado la solución a muchos de los problemas.


"Todos los otros partidos, en caso de duda, ven la solución en el Estado. Nosotros nos mantenemos al lado de la libertad y esa es una misión sagrada que no podemos abandonar", dijo Westerwelle.


Sin embargo, en los últimos años esa libertad invocada por Westerwelle ha sido ante todo identificada con la libertad de empresa, lo que se debe a que el núcleo del discurso del FDP ha sido el llamamiento a las rebajas fiscales.


En los dos años que llevan en el Gobierno, los liberales prácticamente no han podido llevar adelante nada de esas rebajas, si se exceptúa una reducción del IVA para los hoteleros, lo que, en lugar de simpatías, le ha valido el reproche de responder a las exigencias de lobbys.



Rodrigo Zuleta



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101 años de Panamá América

 
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