Expertos de México, Colombia y Perú, los países de América Latina más afectados por el narcotráfico, pidieron ayuda hoy a los medios de comunicación para cambiar el paradigma y la percepción social ante el fracaso de la estrategia global antidrogas.
Durante el seminario "Las voces que nos unen", organizado por Radio Nederland de Holanda y RCN de Colombia, quedó claro en Bogotá que la prensa informa parcialmente de uno de los problemas más graves que afronta la región.
El escritor mexicano José Reveles destacó que cuando Felipe Calderón llegó a la Presidencia de México en 2006 "se colocó la casaca militar para darse legitimidad frente a una ciudadanía harta de la inseguridad y la violencia", pero su estrategia "fallida" causó "un caudal de muertes".
Con "más de 30.000 ejecuciones", esta cifra -según Reveles- "triplica a las 9.000 contabilizadas" durante el Gobierno de su antecesor, Vicente Fox".
También dijo no confiar en datos oficiales como los que indican que el 90 por ciento de esas muertes se dan entre traficantes y criminales; y es ahí donde hizo el llamado a la prensa.
"El Gobierno y los medios de comunicación han metido a México en la guerra de las estadísticas", se quejó el escritor, al considerar que sólo contabilizan víctimas (unas 28.000 en cuatro años) sin análisis.
"Tenemos un gobierno único en el mundo que, a contracorriente de la lógica, no intenta ocultar la violencia, sino exhibirla, darle reconocimiento y carácter de beligerancia al enemigo", insistió.
También criticó que la doctrina estadounidense fuera "determinante para que el Gobierno mexicano colocara al Ejército en labores de policía y privilegiara el paradigma punitivo, sin atacar las finanzas del crimen organizado, ni el lavado de dinero, ni la cobertura política que sirve al narcotráfico".
En términos similares se expresó el doctor colombiano en Filosofía Social Ricardo Vargas, para quien el narcotráfico en su país ha pasado de ser un problema de grandes capos a una estructura que ha cooptado a las autoridades regionales.
Asimismo, hizo referencia a las cifras "engañosas" que aportan las fuentes oficiales.
En la prensa "se habla de cabezas de narcotraficantes, sin tomar en cuenta a los actores estructurales del problema de las drogas, a la fragmentación regional del poder político, al enriquecimiento privado y a la concentración de la estructura agraria", agregó.
Vargas explicó que tras la caída de los grandes carteles de Colombia, en los años noventa, se dio "una articulación del narcotráfico ligado al conflicto interno, lo que hace comparable el conflicto colombiano más a Afganistán que a México".
Eso "configuró bases para cooptar y reconfigurar el poder político a nivel regional" y "la guerra contra las drogas, tal y como está configurada, no contempla estas nuevas realidades", agregó.
Vargas dejó claro que la guerra antidrogas fue un fracaso en Colombia y "un negocio consolidado que ha aprendido a regular el uso de la violencia, ha sentado las bases para un control mafioso que ha llevado a cabo una contrarreforma agraria, ha cooptado los recursos del Estado, intereses privados, usa grupos armados (paramilitares), recursos naturales e inversiones en la minería".
Ante esta situación, "los medios tienen que tener una contestación", argumentó.
A su turno, el peruano Ricardo Soberón, director del Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos, afirmó que América Latina vive un momento óptimo para revisar la estrategia global pero los medios deben replantear sus informaciones y el lenguaje.
Convencido de que los medios son clave para fomentar un giro en las políticas antidroga, Soberón criticó conceptos como "ilegalización" o "narco" porque permitieron a la prensa narcotizar el fenómeno con las palabras hasta llegar al vocablo más dañino: "narcoterrorismo".
"Hoy más que nunca es necesario deshacernos de ese cascarón que desde lo ético nos dice qué hay que hacer en esta cruzada infinita contra las drogas", insistió.
Durante más de 20 años la prensa ha descrito el narcotráfico con "un patrón, particularmente, en aspectos como atentados, excentricidades y lujos de los capos", pero sin "un análisis de fondo, ideológico y político sobre lo que se ha hecho o se debe hacer en materia de política pública".
"Seguir acuñando un lenguaje de términos es seguir ocultando el sol con un dedo y seguir perpetrando este ciclo de terror", argumentó.
Por ello abogó por "refrescar el discurso periodístico con racionalidad y proporcionalidad", porque el reto de los medios es "ser ojo avizor y ayudar a generar políticas públicas que sí funcionen".