Los puertorriqueños se casan cada vez menos y han reducido el número de hijos por pareja, tendencia demográfica provocada por el nuevo rol de la mujer y los cambios sociales experimentados en la isla caribeña.
Los últimos datos disponibles del Departamento de Salud muestran que en 1999 se formalizaron un total de 27.255 matrimonios en Puerto Rico, cifra que se redujo en 2003 a 25.236, con lo que la tasa de enlaces por mil habitantes cayó de 9,3 a 6,5 puntos.
Otras estadísticas gubernamentales indican que el porcentaje de matrimonios formalizados cayó el 28 por ciento en la década comprendida entre 1995 y 2005, lo que insinúa motivos sociológicos que justifiquen esa tendencia.
Los nacimientos en 2003 alcanzaron los 50.800, cifra que se redujo en 2009 a 44.080, lo que supone que la tasa bruta de natalidad bajó de 13,1 puntos por cada mil habitantes a menos de 10 puntos.
Todas las regiones de la isla experimentaron en ese periodo reducciones en los nacimientos, con la bajada más dramática en el Área Metropolitana -con diferencia la más poblada-, donde la caída de la natalidad fue del 16 por ciento.
El Departamento de Salud señala en un estudio sobre cambios demográficos en la isla caribeña que "no cabe duda de que las parejas están evaluando el costo que tiene un niño al nacer".
El informe apunta que "la pospuesta del matrimonio para una edad más tardía está retrasando y disminuyendo la reproducción y el número de nacidos en el país".
El demógrafo Raúl Figueroa señaló hoy a Efe que la caída en los matrimonios y en el número de hijos por pareja se explica por el cambio experimentado en el rol que juega la mujer en la sociedad puertorriqueña.
"La mujer trabaja más y se educa ahora mucho mejor, lo que provoca que retrase su edad de contraer matrimonio hasta después de los treinta años", indicó el demógrafo para dar una respuesta a los datos estadísticos.
Aclaró que, no obstante, hay que considerar que en la actualidad, en muchos casos, se producen "uniones informales" que no se reflejan en las estadísticas oficiales.
"Las uniones informales han aumentado en los últimos años, pero que no terminan reflejadas oficialmente", explicó el experto.
En cuanto a los nacimientos, dijo que la tendencia está íntimamente relacionada con la reducción de los matrimonios, que, insistió, se justifica por el nuevo papel asumido por la mujer como trabajadora fuera del hogar.
Figueroa dijo que además es evidente que la profunda crisis económica por la que atraviesa la isla -por cuarto año consecutivo- hace que las parejas evalúen muy cuidadosamente el número de hijos que desean tener.
La crisis económica es responsable de que entre 2000 y 2007 un total de 190.000 puertorriqueños, la mayoría jóvenes profesionales en edad de procrear, hayan abandonado la isla, lo que ha disminuido de forma evidente la tasa de natalidad.
El 80 por ciento de los estudiantes universitarios de Puerto Rico son mujeres, cuya dedicación a las aulas hace que prolonguen su solería hasta edades hace pocos años impensables en la sociedad boricua.
Las tendencias matrimoniales y de procreación reflejadas han influido en una disminución de 52.000 habitantes que se espera refleje el futuro Censo de 2010, lo que colocaría a la isla con una población de aproximadamente 3.750.000 personas, según las estimaciones del demógrafo.
La pérdida de fondos federales, el envejecimiento de la población y una mayor presión sobre los sistemas de jubilación son algunas de las consecuencias de los cambios demográficos que experimenta Puerto Rico.