La repatriación de Argentina de los restos de Arsenio Erico (1915-1977), considerado el mejor futbolista paraguayo de todos los tiempos, se completó hoy con el traslado del féretro a un mausoleo erigido en su honor en Asunción.
El ataúd del también goleador histórico del fútbol argentino podrá ser visitado a partir de este sábado en un recinto habilitado en un sector del estadio Defensores del Chaco, tras amanecer en la sede del Congreso, donde ayer fue rendido un homenaje de estadista al ídolo paraguayo.
"Es muy difícil describir la emoción, desde muy chico mi padre me hablaba de Arsenio Erico y de lo que fue este jugador. Es un hecho histórico la repatriación" (de sus restos)", afirmó el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Juan Angel Napout.
Los restos de Erico fueron trasladados este jueves a Paraguay tras un largo recorrido por carretera desde Buenos Aires al frente de una caravana de paraguayos residentes en el vecino país, que lo acogió e idolatró entre los años 30 y 40 del siglo pasado.
La leyenda del fútbol guaraní falleció el 23 de julio de 1977, a los 62 años, y desde entonces sus restos estaban depositados en un cementerio de Morón, municipio de las afueras de la capital argentina.
'El Saltarín Rojo', su apodo más conocido entre los tantos que la prensa argentina acuñó para describir su destreza para los regates y el remate del balón, anotó un total de 293 goles en doce años entre 1934 y 1946, todos en los 'Rojos' del Independiente.
El traslados de los restos del jugador fue gracias a una campaña llevada a cabo por miembros de la colonia paraguaya en Argentina, con el apoyo de una comisión de legisladores tras varios años de trámite.
El paraguayo, que no ha llegado integrar la selección de su país, también militó en el Huracán argentino, aunque en este equipo solo disputó siete partidos, antes de su regreso temporal a Paraguay para alternar como jugador y entrenador en el Nacional de Asunción, club de sus orígenes.