Los salvadoreños recordaron hoy el aniversario número 31 del asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, ahora recordado como "San Romero de América", y que ha sido homenajeado por la ONU al designar esta fecha como el Día Internacional para el Derecho a la Verdad.
"Debe de generar regocijo y complacencia en los salvadoreños que nuestro guía espiritual haya motivado a las Naciones Unidas, de tal manera de que en honor y para un poco también reparar el efecto, el impacto, el magnicidio del asesinato de monseñor Romero se haya designado este día como el Día de la Verdad", declaró el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, a periodistas.
Funes, quien ha considerado a Romero como el guía espiritual de su Gobierno, señaló que eso significa que el desaparecido prelado "es visto universalmente como el pastor de la verdad".
El mandatario se sumó a quienes hoy recuerdan el asesinato del jerarca católico, a manos de un escuadrón de ultraderecha, quien denunció desde el púlpito las injusticias cometidas en los años que antecedieron a la guerra que padeció El Salvador entre 1980 y 1992.
Decenas de personas se dieron cita hoy desde primeras horas de la mañana en la capilla Divina Providencia -en el oeste de San Salvador-, la misma donde un francotirador le disparó en el pecho a Romero mientras oficiaba una misa, para asistir a una eucaristía.
Desde allí partió una marcha que recorrió la ciudad hasta llegar a la Catedral de San Salvador, en el centro capitalino, que en su sótano alberga la cripta donde reposan los restos del jerarca católico, denominado por sus fieles como "San Romero de América", aunque la Iglesia católica aún no lo ha elevado a los altares.
Actualmente el proceso de beatificación de Romero ya pasó la primera etapa, que es la diocesana, y se encuentra en manos de la Congregación de los Santos, según ha dicho el actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.