Los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, ganadores del Oso de Oro de la Berlinale por "Cesare deve morire" subrayaron hoy la importancia de atraer con su película la atención sobre la situación de los presos.
"Cuando venimos a la Berlinale, pensamos que era importante que la película se hiciera conocida, queríamos conseguir esta notoriedad por los presos, porque creo que es necesario que se hable sobre ellos", declaró Paolo Taviani en la rueda de prensa ofrecida tras la gala de clausura del festival.
En "Cesare deve morire", los hermanos Taviani trasladan el clásico de Shakespeare a una cárcel de alta seguridad de la Roma actual, en la que el complot de Bruto contra César, el emperador devenido en tirano, es escenificado por presos reales.
El cineasta agregó que "es importante que se hable sobre ellos (los presos) y atraer la atención sobre el mundo en el que viven, porque aunque hayan delinquido, también son personas".
Este Oso de Oro "es un premio muy importante, quizás el más importante de todos, sobre todo porque esta película es diferente a las otras", subrayó.
"Para nosotros también ha sido una película nueva, por el lugar donde hemos rodado y por los actores", entre otros factores, agregó.
El realizador afirmó que ambos sintieron "una gran emoción al hacer esta película" y también calificó de "emocionante" la relación que establecieron con los presos, algo que no se esperaban.
"Cuando se hace una película, primero se tiene una idea y a lo largo del rodaje cambian muchas cosas".
En ese sentido, señaló que los presos "representaban una parte de su existencia", lo que en cierta manera cambió la idea inicial de la que partían él y su hermano.
"Hacer una película es para nosotros empezar una aventura", aseguró por su parte Vittorio Taviani, quien agregó que ambos piensan que "es muy bueno" que les hayan dado el Oso de Oro.
El Gran Premio Especial del jurado, presidido por Mike Leigh, recayó en "Csak a szél", (Just The Wind), del húngaro Bence Fliegauf, película que aborda la ola de asesinatos xenófobos contra la población gitana entre 2008 y 2009
"La razón de esta película era la de ayudar a la gente. Yo soy un artista, no un trabajador social", declaró el cineasta, quien expresó su respeto por la labor de aquellos que se dedican a asistir a la población gitana.
Respecto a si su premio puede contribuir a mejorar la situación de los gitanos en su país, el director señaló que "puede ayudar, porque permite meditar sobre una cuestión social muy importante".
"En Hungría no hubo ninguna televisión que apoyara esta película y ahora tendrán sus entrevistas", criticó Fliegauf, en alusión al carácter de servicio que deberían tener en su opinión los medios públicos.
El Oso de Plata al mejor director fue para el alemán Christian Petzold, por "Barbara", centrado en una doctora acosada por la Stasi en la Alemania comunista.
Otro de los premiados de la noche fue el cineasta portugués Miguel Gomes, que ganó el Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, con "Tabu", una hermosa historia de amor rodada en blanco y negro y ambientada en el África colonial.
El Oso de Plata a la mejor interpretación femenina recayó en la congoleña Rachel Mwanza, de 14 años, por su papel de niña soldado africana en el filme "Rebelle".
La plata para el mejor actor fue para el actor danés Mikkel Boe Folsgaard, por su papel en "En kongelig affære", (A royal affair), sobre amores palaciegos en tiempos de la Ilustración.
Por otra parte, el jurado concedió una mención y un Oso de Plata especial, fuera de programa, a la directora suiza Ursula Meier, por "L'enfant d'en Haut".