Miles de trabajadores marcharon hoy en varias ciudades de Honduras para exigir a la empresa privada que respete el nuevo salario mínimo fijado por el gobierno que preside Manuel Zelaya, que entró en vigor el pasado 1 de enero.
En Tegucigalpa, los manifestantes, entre obreros organizados, profesionales, estudiantes y muchos empleados públicos, recorrieron más de un kilómetro hasta llegar frente al edificio del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), donde advirtieron que si no se cumple el nuevo salario mínimo las protestas continuarán.
La protesta fue respaldada por el Gobierno de Manuel Zelaya, quien hoy le concedió asueto a partir de las 12.00 hora local (18.00 GMT) a todos los empleados públicos para que participaran en la marcha, que inició cuatro horas después.
Otras manifestaciones se celebraron en San Pedro Sula, La Ceiba y Danlí, en el norte, Caribe y oriente del país.
En un comunicado, los sectores populares recomendaron a los trabajadores que si son despedidos acudan a la Secretaría de Trabajo a defender sus derechos y que no pidan cálculos de prestaciones laborales.
"El nuevo salario mínimo no es causa de despido", añade la declaración leída frente a la sede del Cohep, donde los manifestantes pegaron mensajes impresos como "Alto al terrorismo empresarial".
El inmueble de los empresarios fue resguardado con anticipación por decenas de policías para evitar eventuales disturbios.
Durante la marcha los trabajadores corearon consignas contra la empresa privada, a la que acusaron de enriquecerse con el esfuerzo de los obreros pagándoles bajos salarios.
El dirigente Carlos Reyes, del Bloque Popular, que aglutina a más de 30 organizaciones, dijo a periodistas que los empresarios en Honduras "han hecho lo que han querido con las leyes del país".
Agregó que aunque el nuevo salario mínimo no es justo, "ayudará en algo a la clase trabajadora".
En diciembre pasado el Gobierno hondureño fijó un nuevo salario mínimo que representa un incremento del 60 por ciento, lo que causó júbilo entre los trabajadores organizados, que exigían el cien por ciento, mientras que los empresarios pedían una congelación salarial, alegando que la economía del país no es de bonanza.
El aumento al salario mínimo es de 109 para la zona urbana y 33 dólares para la rural.
La nueva escala fijó el salario mínimo en 5.500 lempiras (289,47 dólares) en la zona urbana, en tanto que en la zona rural será de 4.055 lempiras (213,42 dólares).
Los trabajadores también expresaron hoy su respaldo a la Junta Nominadora, que en los próximos días presentará al Parlamento hondureño una lista de 45 abogados para que escoja a los 15 nuevos magistrados que integrarán la Corte Suprema de Justicia durante los próximos siete años, a partir del 25 de enero.
Esta semana la Sala Constitucional del poder judicial ha recibido unos 42 recursos de amparo, con suspensión del acto reclamado, de micro y pequeños empresarios que no aceptan el nuevo salario por que aseguran que irán a la quiebra.
El Cohep, por su parte, sostiene que el nuevo salario mínimo provocará el cierre de muchas micro, pequeñas y medianas empresas, aumento del desempleo e inflación.
El presidente hondureño reiteró el pasado martes que el nuevo salario mínimo "no es negociable" y le recordó a los empresarios que "deben cumplirlo".