El presidente paraguayo, Fernando Lugo, aseguró hoy que no tolerará "actos terroristas" del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que el viernes perdió a otro de sus cabecillas en un enfrentamiento con la Policía en el noreste del país.
Lugo se expresó así en un encuentro con periodistas tras retornar en las últimas horas de Brasil, donde el viernes se sometió a nuevas pruebas médicas y a su tercera sesión de quimioterapia en la lucha contra el cáncer linfático que padece.
El gobernante visitó la sede de la Comandancia de la Policía Nacional, donde se reunió con el ministro de Interior, Rafael Filizzola, y el jefe de ese organismo, José Giménez, para recibir "todos los informes" de lo ocurrido en el departamento de Concepción, noreste, en la frontera con Brasil, donde opera ese grupo armado de izquierda.
La Policía abatió la mañana del viernes a Nimio Cardozo en un área boscosa de Huguá Ñandú, a unos 600 kilómetros al noreste de Asunción, donde además se incautó de armas, dinero en efectivo y explosivos dejados por otros miembros del EPP en su huida.
Con relación a los explosivos, el jefe de Estado no descartó que la agrupación armada pueda estar detrás de la planificación de algún atentado, ya que en el lugar fueron hallados "varios tubos blancos".
Con la muerte de Cardozo, el EPP, que según la Fiscalía paraguaya ha recibido adiestramiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ha sumado su tercera baja en choques con la Policía.
Antes fueron abatidos Gabriel Zárate, el 3 de septiembre pasado en una localidad de Sidepar, en el departamento de Canindeyú, al sur de Concepción, también limítrofe con Brasil, y Severiano Brizuela, el 28 de julio en una región del Chaco.
Los principales líderes de la agrupación, cuya mayoría está identificada, y contra quienes el Gobierno ha puesto precio, están acusados de ataques a puestos policiales y militares del noreste del país, donde reciben apoyo de algunos pobladores por simpatía o temor, según las autoridades.
También están sindicados como responsables del secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas (1998-99), en septiembre de 2004, cuyo cadáver fue hallado en febrero de 2005 tras el pago de un rescate de unos 300.000 dólares.