El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, vetó un polémico proyecto de ley que abría la posibilidad de fumar en lugares cerrados y buscaba flexibilizar las advertencias en las cajetillas, informaron hoy fuentes oficiales.
"La medida fue adoptada considerando, entre otras cosas, que el proyecto de Ley no contribuye a alcanzar los objetivos trazados en el Convenio Marco de la OMS (Organización Mundial de la Salud) para el Control del Tabaco", dijo el Ministerio de Salud en un comunicado.
El texto detalla que ese convenio "busca proteger a las generaciones presentes y futuras contra las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo".
El Ministerio de Salud consideró que el cuestionado proyecto, aprobado por el Congreso en diciembre pasado, "transgrede la Constitución, que establece la prelación de leyes, pues dispone reglas que se contraponen a normas contenidas en tratados internacionales" y en la Carta Magna del país.
Lugo firmó el veto el sábado pasado, un día antes de su viaje a la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde permanecerá hasta el día 27 próximo para un breve descanso y nuevos tratamientos médicos contra el cáncer linfático que le habían diagnosticado en agosto último, precisó la fuente.
La ministra de Salud, Esperanza Martínez, y una comitiva de grupos civiles de lucha contra el consumo de tabaco solicitaron el "veto total" de esa iniciativa durante la entrevista que mantuvieron el jueves con Lugo en la residencia presidencial Mburuvichá Róga.
En el proyecto de ley había sido excluida la potestad de los dueños de locales comerciales de decidir si se fuma o no en sus recintos y se autorizaba la instalación de áreas divididas y ventiladas con una superficie total mayor a 70 metros cuadrados para los fumadores.
También proponía la reducción de diez a cinco años la entrada en vigor de la prohibición total de la publicad en los medios, pero a partir de la vigencia de la ley y no de la firma del convenio internacional contra el tabaco, que Paraguay ratificó en 2006.
Establecía, además, una restricción horaria de 6 a 20 horas para los avisos publicitarios vinculados a ese producto.
Con respecto a las advertencias sanitarias, el proyecto incorporaba mensajes de texto directos sobre las enfermedades que puede ocasionar el consumo de tabaco y excluía las referencias gráficas de órganos afectados.
Paraguay, donde funcionan más de medio centenar de tabaqueras, en su mayoría en el este del país, en la frontera con Argentina y Brasil, manufacturó 68.000 millones de cigarrillos en 2006, 20 veces más de lo que consume, según publicaciones del diario asunceno ABC Color.