El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó hoy en el acto de inauguración de un gasoducto entre los estados de Río de Janeiro y Minas Gerais que la obra garantiza la instalación de nuevas industrias en este último estado, el segundo más poblado de Brasil.
El mandatario citó específicamente la fábrica de amoníaco que la petrolera brasileña Petrobras planea construir en Uberaba, municipio en el interior de Minas Gerais, y con la que Brasil planea dejar de depender de los fertilizantes importados.
"Necesitamos comenzar a trabajar para que las industrias comiencen a instalarse aquí y utilicen el gas que pasará por este gasoducto", afirmó el jefe de Estado en el discurso que pronunció durante la ceremonia de inauguración del ducto.
Lula afirmó que los primeros en beneficiarse con la obra serán las fábricas de cerámica, las siderúrgicas de Minas Gerais y las termoeléctricas ya existentes en las ciudades de Belo Horizonte, la capital regional, y Juiz de Fora.
"Las que más van a ganar son las siderúrgicas debido a que, con los hornos calentados con gas, la calidad del acero mejora", afirmó.
"Le estamos dando a Minas Gerais la oportunidad extraordinaria de aprovechar una fuente energética que puede aumentar, aún más, su riqueza", agregó.
Según el mandatario, el estado necesitará otro gasoducto de cerca de 200 kilómetros para transportar el gas hasta Uberaba, en donde será instalada la futura planta de amoníaco de Petrobras.
Petrobras ya había anunciado su intención de construir una fábrica de fertilizantes en Minas Gerais pero dependía de un acuerdo con la Cemig, una distribuidora regional de energía, para construir un gasoducto hasta Uberaba.
Lula dijo que esa fábrica permitirá una revolución debido a que Brasil importa actualmente el 80% de los fertilizantes que utiliza y la producción local no solo reducirá los costos sino que mejorará la calidad de la agricultura.
El nuevo gasoducto eleva de los actuales 3 millones a 8 millones de metros cúbicos la capacidad de transporte de gas natural hasta ese estado del sudeste de Brasil, que es uno de los más poblados e industrializados del país.
El único gasoducto que abastecía a Minas Gerais hasta ahora es el inaugurado en 1994 que también parte de Río de Janeiro, pero que apenas tiene capacidad para transportar 3,15 millones de metros cúbicos del combustible.
El nuevo gasoducto tiene una extensión de 267 kilómetros y exigió una inversión de 1.280 millones de reales (unos 711 millones de dólares), según Petrobras, propietaria del ducto.