El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ofreció hoy su apoyo para que el Foro Social Mundial vaya a Oriente Medio o EE.UU., y el mandatario paraguayo, Fernando Lugo, reencontró a sus "maestros" de la Teología de la Liberación.
Lula tuvo hoy en Belén (Brasil) una reunión con casi un centenar de los 130 miembros del Comité Internacional del Foro Social Mundial, quienes le expresaron su voluntad de celebrar su próximo encuentro global en 2011 en algún país de Oriente Medio o en Estados Unidos.
Tanto la importancia del conflicto en Oriente Medio como el papel de la mayor potencia de la actualidad en los destinos del planeta han estado en la pauta del Foro Social Mundial desde su nacimiento, en 2001, en la ciudad brasileña de Porto Alegre.
El sociólogo Cándido Grzybowski, uno de los miembros del foro que estuvo en la reunión con Lula, dijo que el presidente se comprometió a ofrecer el "apoyo de la diplomacia brasileña" para lograr que, sea en Estados Unidos o en un país de Oriente Medio, se faciliten los visados necesarios para los activistas.
En el Comité Internacional aún no se ha tomado una decisión sobre el décimo encuentro del movimiento contra la globalización, cuya novena edición, la actual, será clausurada en Belén el próximo domingo.
Sin embargo, Grzybowski dijo a periodistas que "el 90 por ciento" de los integrantes del comité organizador está de acuerdo en que, en 2010, se celebre un "Día de Acción Global" similar al de 2008, que supuso movilizaciones en cientos de ciudades del mundo pero no un encuentro único y global.
La razón es que la mayoría de los movimientos sociales del foro carece de medios económicos para mantener "un tren tan fuerte de encuentros anuales" y también precisa tiempo para elaborar las propuestas que se generan en cada cita, explicó Grzybowski.
En una breve conversación con periodistas, Lula reiteró que este año no acudió al Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza), porque simplemente optó por el Foro Social Mundial, la antítesis del encuentro de mandatarios y empresarios que se celebra anualmente en esa ciudad helvética.
"No desistí de ir a Davos porque no anuncié que iba. Fui a Davos cuando creí que era interesante ir y vine al Foro Social porque lo creí más interesante" esta vez, declaró el mandatario brasileño.
El presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, por su parte, aprovechó su último día en el Foro Social para asistir a un acto con ideólogos de la Teología de la Liberación, una corriente nacida en la Iglesia católica latinoamericana, condenada por El Vaticano y de la que dijo que "salvó" su fe.
Lugo y los teólogos brasileños Leonardo Boff y Carlos Alberto Libanio Christo "Frei Betto" condenaron lo que calificaron como "cultura del consumo" y propusieron la alternativa de "vivir simplemente, para que simplemente todos puedan vivir".
La consigna fue propuesta por Boff en un acto en el que el ex obispo Lugo le reconoció como su "padre espiritual" al afirmar que, al introducirlo en esa línea teológica, lo "salvó de acabar convertido en un burócrata de los santos oficios".
En el mismo acto, celebrado en una universidad de Belén, Frei Betto elogió a Lugo y comparó la "persecución" que sufrió en la Iglesia católica cuando decidió dedicarse a la política con la que tuvo como víctima al propio Jesús.
"Jesús fue detenido, sometido a un juicio político, torturado y condenado a muerte. Siguiendo ese ejemplo, los cristianos siempre han hecho política, aunque algunos en favor de los oprimidos y otros en favor de los opresores", declaró Frei Betto.
"Bienaventurada sea la persecución" sufrida por los teólogos de la Liberación y por él mismo, dijo Lugo, quien confesó que gracias a ese movimiento religioso tuvo "el olfato necesario para tomar el camino" que le indicaba su "conciencia".
Boff, a su turno, afirmó que "hoy más que nunca los pobres sufren y gritan" por "una crisis que alcanza a la mayoría de la humanidad", y criticó que "los poderosos" sólo busquen salidas para "salvar su propio futuro", "el sistema" y "sus riquezas".