El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, puso en duda hoy que los grandes líderes mundiales acudan a la XVI Conferencia sobre Cambio Climático (COP16), pues "como no hay acuerdos, posiblemente no querrán exponerse".
Con cierta ironía, apuntó además que "con seguridad, aquellos (líderes) de países que no son tan importantes, como Brasil", sí se darán cita en diciembre próximo en la conferencia que se celebrará en el balneario de Cancún (México), porque a diferencia de algunas grandes potencias, "han hecho su tarea" contra el cambio climático.
Lula encabezó hoy una reunión del llamado Foro Brasileño para el Cambio Climático, que forman autoridades del medio ambiente y varios ministerios, en la que el canciller Celso Amorim dijo que Brasil irá a Cancún con la "moral alta" y "expectativas modestas" en relación a un posible acuerdo global.
"El nivel de las aspiraciones ha bajado mucho", aunque "puede haber algún avance parcial" y "pequeños avances en relación a la financiación" de planes para ayudar a reducir las emisiones globales de gases contaminantes, declaró el ministro durante la reunión, en la que Gobierno empezó a evaluar su posición de cara a la COP16.
Amorim admitió que las "expectativas" no son las mismas que había el año pasado antes de la conferencia de Copenhague, que acabó sin consensos y postergó la búsqueda de un acuerdo vinculante que suceda al Protocolo de Kioto en 2012.
El ministro afirmó que Brasil "cumplió con su parte" en la cita de Copenhague, donde presentó unas metas voluntarias basadas en una reducción del 36,1% al 38,9% de sus emisiones hasta el año 2020, que se lograría, sobre todo, con una disminución del ritmo de deforestación amazónica de un 80%.
"Brasil presentó muchos avances en Copenhague y, a diferencia de otros países, no se escondió atrás de nadie y adoptó una posición de vanguardia", declaró Amorim, en una sutil crítica a los países más desarrollados.
En un tono más directo, incidió en que "es difícil" que se pueda llegar a acuerdos firmes en la conferencia que se celebrará durante diciembre próximo en el balneario mexicano de Cancún si "la mayor potencia (por Estados Unidos) no asume un compromiso" franco y claro en relación a su aportación para combatir el cambio climático.
En el marco de la reunión fue presentado un informe según el cual las emisiones de gases contaminantes del país aumentaron en 60% entre 1990 y 2005.
El informe, elaborado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, dice que en 1990 las emisiones de dióxido de carbono llegaron a 1,4 gigatoneladas y que en 2005 se situaron en 2,1 gigatoneladas (cada gigatonelada equivale a mil millones de toneladas), lo que atribuyó en un 65% a las altas tasas de deforestación.
Asimismo, el estudio señala que en 2009 las emisiones fueron por 1,7 gigatoneladas, lo que supuso una reducción del 33% en relación a 2005.
Al concluir el encuentro, Lula firmó un decreto que regula las actividades del llamado Fondo Nacional de Cambio Climático, que a partir del año próximo contará con 226 millones de reales (unos 132 millones de dólares) que serán usados en acciones para contener las emisiones de gases y otras medidas de protección ambiental.