El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no fue invitado, por primera vez, a las festividades de aniversario del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que a partir de mañana celebra sus 25 años de fundación.
Uno de los miembros de la Coordinación Nacional del MST, Joao Paulo Rodrigues, señaló este lunes a periodistas en Sao Paulo que el mayor movimiento campesino del continente, con un millón de familias afiliadas, se sintió "defraudado" con el gobernante.
"Podemos valorar al Gobierno Lula, que no criminalizó al MST, que no fue un Gobierno represor, que no fue un Gobierno que se negó a dialogar", pero criticó que en la práctica el mandatario se preocupó más por "los productores y la agroindustria" que por mejorar las condiciones de los campesinos sin tierra.
Creado en 1984 y uno de los brazos sociales del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), vital para la llegada de Lula al poder por primera vez en 2002, el MST optó por invitar este año a activistas extranjeros, como el francés José Bové, y dejar por fuera de la festividad a los miembros del Gobierno.
Entre 2003 y 2007 fueron asentadas 449.000 familias, según datos oficiales, pero el promedio anual deberá caer en lo que corresponde a 2008, subrayó el MST, que recordó la promesa de Lula de asentar un millón de familias en su primer mandato, finalizado en 2006.
El movimiento tiene como prioridad de sus campañas sociales en 2009 la lucha por la nacionalización del petróleo para garantizar la explotación de los 800 kilómetros de la camada "pre-sal", descubierta desde 2007 en aguas marítimas y que representa una gigantesca reserva de miles de millones de barriles del crudo.