El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy que propondrá al Congreso un proyecto de ley que facilitará la apertura de todos los archivos de la última dictadura militar (1964-1985), incluidos los considerados secretos.
"Estoy convencido de que se prestará un servicio a la democracia si se consigue desvelar algunos misterios de la historia brasileña y es importante que esto no sea visto como una revancha", declaró Lula, quien explicó que la propuesta abarca también la apertura de todos los archivos clasificados del período democrático.
"Los militantes de los derechos humanos y aquellos que lucharon contra el régimen militar saben que esto supone dar vuelta una página de la historia de Brasil", que "debe ser contada como fue y como es", afirmó.
El opositor José Serra, gobernador de Sao Paulo y que durante la dictadura se vio forzado al exilio, participó en la ceremonia y expresó su apoyo al proyecto, así como su "repudio a cualquier forma de totalitarismo".
Recordó, además, algunos casos "absurdos" de fichas elaboradas por los militares y conservadas durante años en archivos secretos que fueron liberados hace algunos años.
"Había una ficha de un perro pastor alemán, otra del Papa Juan Pablo II y una de un deficiente mental que fue torturado por no confesar su supuesta participación en un asalto, algo que obviamente no podía porque era sordomudo", dijo Serra.
Según el titular de la Secretaría Nacional de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi, "este día se ha dado un nuevo paso para consolidar la democracia brasileña" y "nadie" debe considerarlo una "revancha", sino "un acto de reconciliación" del Estado con la sociedad.
Durante la ceremonia fue presentado un portal de Internet, en el que cualquier persona tendrá acceso a los todos los archivos de la dictadura militar que ya han sido desclasificados y son de consulta pública.
Asimismo, el proyecto propuesto por el Gobierno plantea la posibilidad de que cualquier persona que posea documentos referentes a la época del régimen militar pueda donarlos al Archivo Nacional, incluso con garantías de anonimato.
Los movimientos de derechos humanos sostienen que los militares brasileños conservan archivos sobre las persecuciones sufridas por militantes de izquierdas, así como información sobre torturas, muertes y desapariciones forzosas.
Sin embargo, las Fuerzas Armadas garantizan que todo lo que estaba en sus archivos ya han sido publicados y que los supuestos documentos secretos en realidad no existen o fueron incinerados en su época.
Los activistas de los derechos humanos también exigen que sean procesados los militares y policías que tuvieron una participación activa en la represión y que quedaron sin castigo gracias a una ley de amnistía emitida en 1979, que benefició tanto a los miembros del régimen militar como a sus opositores.