LUZ** Hasta ahora, las empresas generadoras, transmisora y distribuidoras de electricidad, Electra, Edemet y Etesa, han hecho oídos sordos de los reclamos ciudadanos por supuestos daños de electrodomésticos ocasionados por los frecuentes apagones y fluctuaciones de energía. Costosos aparatos, tales como refrigeradoras, computadoras, acondicionadores de aire y televisores, figuran entre los que más se dañan. ¿Quién responde? Nadie. El pobre ciudadano no tiene quién vele por la calidad ni por las consecuencias de un mal servicio.
APAGONES** Las compañías, a más de culparse unas a otras, y el Ente Regulador al resolver en última instancia las quejas, siempre niegan los reclamos con el argumento de que nadie debe responder por fuerza mayor o eventos naturales, tales como los rayos. Y a la postre, nadie verifica la versión de las compañías, que termina dándose por buena. Estas, a su vez, celosas de no crear precedentes, procuran no pagar, jamás. Y eso es injusto, porque está más que comprobado que esos eventos dañan los aparatos.
IDAAN** Pero las cosas están subiendo de tono desde que dos empresas avícolas, empezando por Darío Salcedo, llevando sus pollos muertos a cuestas, decidieron llevar su reclamo a los tribunales luego de que sendos apagones aniquilaran a decenas de miles de aves. Ahora le toca al IDAAN que, fuera de la pérdida de 40 motores, a costo de miles de balboas, y la interrupción del servicio de agua a que se ha visto forzado, ha tenido que cargar con duras críticas imputables a la interrupción del flujo eléctrico.