MAGISTRADO**Siempre es mejor decir las cosas de una vez, que anunciarlas de antemano. Es otra vez aquello de “agárrenme que le pego”. Al final ni pega ni dice nada. Por eso, nos atrevemos a sostener, sin temor a equivocarnos, que el magistrado Alberto Cigarruista no va a revelar absolutamente nada de nada. Si hubiera querido decir quiénes recibieron dinero del CEMIS, lo habría hecho sin avisar. Ya no lo hará, y punto. Así de sencillo.
SILENCIO**Ya deben haberlo llamado de ambos bandos y de sus colegas de la Corte. Aun así, es bueno guardar la cinta y presentarla cuando el país goce, en breve, de más favorables condiciones institucionales. No ahora, cuando todos los poderes conspiran para inmolarse y, con ellos, arrastrar hacia el abismo al resto de la nación buena, de la nación sana, la que espera y merece mejores días, y que oportunamente les exigirá cuentas uno a uno.
PROCURADORA**Al menos, Cigarruista llegó a confirmar que varios, no sólo Afú, recibieron coima. Y cita a connotados testigos. Tratándose de un magistrado supremo, ¿qué más prueba quieren? Eso da la razón a la procuradora Mercedes de Grimaldo, quien en un encomiable derroche de coraje y sin amilanarse ante nada ni nadie, ayer pidió a la Corte que reconsiderara su fallo, para permitir la ampliación del sumario. ¿Con qué autoridad se lo van a negar?