Maleantes**Que todo el país lo repita, diluido su impacto en la anonimidad de una opinión colectiva más o menos supuesta, es una cosa; pero que lo haga personalmente un connotado ciudadano, así sea a título de dirigente de partido político, es otra cosa y tiene, precisamente por el aval de su respetable nombre, mucho mayor trascendencia. Por eso, nos llama poderosamente la atención la dura opinión del Gobierno manifestada por Samuel Lewis Galindo.
Antecedente**En efecto, decir que el Gobierno está plagado de “maleantes, de la Presidenta para abajo”, es impactante, aunque no sea nuevo. Hace un par de años, lo oímos en términos similares de uno de los más allegados asesores presidenciales, Roberto Eisenmann. Luego, la mandataria lo invitó a irse, y se fue. Los medios y sus ex compañeros del Gobierno le cayeron, para que mencionara nombres. Pero ser valiente no es, necesariamente, ser suicida.
Opinión**Todavía hay leyes mordaza, heredadas de la dictadura, que impiden que las denuncias se concreten y que hacen que sea el denunciante quien resulte siempre investigado y preso, mas no los corruptos que siguen intocables y tranquilos. E insistimos en que basta con repasar todas las encuestas serias, para percatarse que se trata de una opinión generalizada, que para colmos, nos la acaba de restregar en la cara el último corruptómetro de Transparencia Internacional.