El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, ratificó hoy que el Gobierno de Dilma Rousseff prepara un recorte presupuestario para contener el gasto público, aunque aún así garantizó que la economía nacional crecerá este año cerca de 5%.
Asimismo, afirmó en una rueda de prensa que el Gobierno está atento al proceso de revalorización del real frente al dólar y anticipó que podrían ser adoptadas diversas medidas, que no especificó, para que el billete verde "no se derrita".
Ese movimiento, según dijo el ministro, "perjudica a la economía brasileña" y "enciende una señal de alerta".
Mantega aseguró que "hay medidas preparadas en caso que haya un deterioro mayor del dólar", aunque observó que "si no es necesario aplicarlas, será mejor".
Entre las posibles medidas, dijo que el Gobierno podría aplicar algunas destinadas a "disminuir la rentabilidad de los capitales de corto plazo", aunque insistió en que aún "no hay nada decidido".
El ministro admitió que el continuo proceso de valorización del real, que en los últimos ocho años se apreció un 108% en relación con el dólar, fue uno de los factores que causó una caída de casi el 20% en el superávit comercial del país el año pasado.
Según datos divulgados este lunes por el Gobierno, el superávit comercial del país fue de 20.278 millones de dólares en 2010.
Mantega admitió que estudios del sector privado dicen que este año ese superávit puede llegar a unos 8.000 millones de dólares si el real mantiene su curva ascendente en relación con el dólar y dijo que el Gobierno "está listo" para intervenir, incluso con medidas para favorecer al sector exportador más allá del apartado cambiario.
Sobre la reducción del gasto público que analiza el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien asumió el cargo el pasado sábado, Mantega dijo que aún no está en condiciones de dar cifras, pero sí indicó que los recortes afectarán a todos los ministerios.
"Habrá una acción fiscal fuerte del Gobierno en este primer año y eso tendrá impacto también en el cambio, porque la reducción de gastos significa que la demanda del Estado va a disminuir, lo cual abrirá espacio para que los intereses puedan caer", indicó.
Según Mantega, el Gobierno puede encarar esa reducción de gastos sin mayores conflictos, pues eso sólo supondrá reducir la acción directa del Estado en la economía, que aumentó en los últimos dos años en el marco de los planes para atajar la crisis global.
"En esa fase de la crisis, el Estado tuvo que gastar más y hacer más inversiones", pero "la economía está firme y consolidada y ya no precisa tanto del estímulo fiscal", apuntó.
Mantega también reconoció la preocupación del Gobierno por la posibilidad de que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PSDB), que forma parte de la coalición oficialista, apoye a la oposición en el Congreso para aprobar un aumento salarial superior al 5,88% establecido por el Ejecutivo para 2011.
"Ese aumento representa una mejora y debe ser puesto en práctica" pues una tasa superior de incremento sería "temeraria", tendría un impacto directo en las cuentas públicas, generaría una "expectativa negativa" y afectaría la inflación, afirmó el ministro.
Sin embargo, aclaró que si el nuevo Congreso, que se instalará el próximo 1 de febrero, "decide algo diferente" y aumenta el salario más allá de ese 5,88%, el Gobierno "simplemente va a vetarlo", pues "tiene poder para ello".