La lucha contra la pobreza y la corrupción, un cambio "profundo" del sistema fiscal y facilitar la inversión extranjera serán las prioridades de Ricardo Martinelli si gana las elecciones presidenciales el próximo domingo en Panamá.
Así lo explicó hoy el propio candidato del partido opositor Cambio Democrático (CD), en una reunión con corresponsales extranjeros en la que dijo que no era "ni de izquierda ni de derechas", sino que estaba comprometido "con políticas concretas" que ayuden a reducir la pobreza en Panamá.
El candidato de CD dijo que si gana las elecciones, como indican todas las encuestas, promoverá "un cambio profundo del sistema fiscal para aumentar los ingresos del Estado" e impulsará "un programa masivo de infraestructuras" mediante concesiones a la empresa privada.
"No podemos - dijo, por otra parte- concebir tanto nivel de corrupción" como el que, aseguró, existe actualmente en Panamá, donde consideró que no es necesario impulsar reformas constitucionales, aunque tampoco las descartó, "sino, más bien, aplicar las leyes vigentes".
"Vamos a conseguir que la Justicia, de manera independiente, funcione", dijo, y anticipó en concreto que, de ganar las elecciones, abolirá la necesidad legal de la llamada "prueba sumaria" que obstaculiza hasta impedirlos los procesos criminales contra funcionarios del Estado.
En cuanto al programa masivo de infraestructuras, explicó, entre otros, su proyecto de construir un metro de 21,5 kilómetros en la capital panameña, a un coste de 1.100 millones de dólares para aliviar, junto a diversas medidas, el colapso que sufre diariamente el transporte público y el tráfico en general de esta ciudad.
Martinelli subrayó que no está dispuesto a cambiar el régimen de secreto bancario y confidencialidad fiscal vigente en Panamá, pero sí a aumentar y reducir los impuestos proporcionalmente a quienes más y menos dinero tienen.
En materia de política internacional se declaró defensor de los principios de la Democracia y la Justicia y formuló su deseo de mantener "unas excelentes relaciones" con "la madre patria" (España) y EE.UU., los dos principales inversores extranjeros en Panamá.
También consideró necesario "a largo plazo" establecer relaciones diplomáticas con China, lo que supondría suspender las que mantiene Panamá con Taiwán.
Como país centroamericano, se manifestó defensor de "una verdadera integración" de la región y defendió el tránsito libre por la frontera de Panamá con Costa Rica para los ciudadanos de ambos países vecinos.
También se declaró "absolutamente" decidido a sacar a su país del Parlamento Centroamericano, que calificó como "inútil" y "una cueva de inmunidades".
En el contexto latinoamericano, consideró "perfectamente posible" estrechar las relaciones "con todos los países hermanos" independientemente de la ideología de cada uno de sus Gobiernos
Elogió, no obstante, como "un tipazo" al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y admitió que el gobernante venezolano, Hugo Chávez, no le "inspira nada".
También se declaró admirador del "proceso de cambio" impulsado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y de figuras históricas como las de Winston Churchill y Otto von Bismarck.
Martinelli, empresario multimillonario de 57 años, se presenta a las elecciones al frente de la Alianza por el Cambio, que aglutina en torno al CD a los tradicionales Partido Panameñista (PP), Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena) y Unión Patriótica (UP).
Propietario, entre otros negocios, de la más extensa cadena de supermercados de Panamá, Martinelli ha desempeñado varios altos cargos públicos con los diferentes Gobiernos que se han sucedido durante los últimos años en Panamá y de los que siempre dimitió.
Todas las encuestas le conceden una amplia victoria sobre su principal rival, Balbina Herera, candidata del Partido Revolucionario Democrático (PRD), actualmente en el poder.
Unos 2.200.000 panameños están convocados a las elecciones del domingo que, además de presidenciales, son legislativas y municipales, en todos los casos para un mandato de cinco años.