Mensaje**Excelente fue el mensaje de anoche de la presidenta Mireya Moscoso, anunciando medidas de represión contra la delincuencia que se ha enseñoreado de las calles del país. Mano dura, cadena perpetua, endurecimiento de penas y que los menores que delincan como adultos paguen también como adultos. No lo ocultamos, es música para nuestros oídos. Nos hace recordar a la misma estrategia que llevó a la presidencia de Honduras al panameño Ricardo Maduro.
Tardanza**Lo único que lamentamos es que ello no se haya dado sino al final de su mandato, cuando poco se puede hacer para dotar de dientes al anuncio; salvo que el próximo mandatario, Martín Torrijos, le dé seguimiento y lo adopte como puntal de su administración. Si lo hace, la ciudadanía entera lo va a aplaudir de pie y le reservará un sitio privilegiado en la historia. Para eso, ha de tener especial cuidado de designar una persona de probada competencia en la jefatura de la Fuerza Pública.
Ley** Se deberá también propiciar reformas que den mayor respaldo legal al trabajo policial, puesto que los maleantes gozan de más protección que los agentes, lo que los hace esquivar situaciones de riesgo, por no quedar ellos enjuiciados y los criminales libres. Aquí se vela por los delincuentes y se desampara a las víctimas; y existe un negociado con la liberación de presos. Por último, hay que triplicar la capacidad carcelaria. En Estados Unidos mejoraron las cosas encarcelando al 1% de la población.